TEHERÁN.– La contundente derrota del Partido Republicano en las elecciones de medio término de Estados Unidos provocó este miércoles una ola de reacciones internacionales, entre celebraciones, advertencias y expectativas sobre el futuro de la política exterior del presidente Donald Trump.
Desde Europa hasta Asia y Medio Oriente, gobiernos y dirigentes políticos evaluaron las posibles consecuencias del nuevo equilibrio de poder en Washington para los conflictos internacionales, el comercio y la seguridad global.
Una de las reacciones más fuertes llegó desde Irán, donde las autoridades interpretaron el triunfo demócrata como un rechazo de los estadounidenses a la guerra que mantiene su país con Washington. Los comicios, que dieron a los demócratas el control de ambas cámaras del Congreso, estuvieron marcados por el malestar ante el costo de vida, el aumento de los precios de la energía y las consecuencias económicas del conflicto, iniciado hace más de ocho meses.
En Teherán, miles de personas se congregaron frente a la antigua embajada estadounidense para conmemorar el aniversario de su toma en 1979, en una manifestación que coincidió con la derrota republicana. Entre consignas contra Washington e Israel, los participantes exhibieron imágenes críticas de Trump y del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. “Vamos a matar a Trump”, decían algunasde las banderas.
El presidente del Parlamento iraní y principal negociador con Washington, Mohamad Baqer Qalibaf, interpretó el resultado como un rechazo al conflicto. “Ya sea por conciencia o por el costo de vida, los estadounidenses dijeron NO A LA GUERRA, y respaldamos ese mensaje”, escribió en X. También advirtió que, si Washington desoye la voluntad de sus votantes, descubrirá que el rechazo iraní “viene acompañado de una pesadilla”.
El jefe del Poder Judicial iraní, Gholam Hossein Mohseni Ejehi, fue más contundente: “Trump fracasó tanto en la guerra como en la política. Sin duda le infligiremos aún más derrotas”.
Por su parte, el jefe de seguridad iraní declaró que su país ha infligido una “derrota política” al presidente estadounidense. “La nación iraní ha infligido a Trump una derrota estratégica en el campo de batalla y en el estrecho de Ormuz, y una DERROTA POLÍTICA en Washington”, escribió en X Mohsen Rezaei. “Quien se atreva a atacar a Irán pagará el precio”, añadió.
Las reacciones se produjeron en medio de renovadas tensiones entre Washington y Teherán, después de que Estados Unidos atacara objetivos iraníes en el estrecho de Ormuz poco antes de las elecciones. La guerra, iniciada el 28 de febrero con una ofensiva estadounidense e israelí que provocó la muerte del entonces líder supremo, Alí Khamenei, alteró los mercados energéticos y restringió la navegación por esa ruta estratégica para el comercio mundial de petróleo.
En Teherán, algunos manifestantes vincularon la derrota republicana con el impacto económico del conflicto. “No podemos hacer nada más que ejercer cierta presión sobre los gobiernos haciendo que su propio pueblo sienta las consecuencias”, afirmó Majid Heidari, un productor de telas de 62 años.
Otros, sin embargo, se mostraron escépticos ante un posible cambio en la política estadounidense. “Creo que, sean los demócratas o los republicanos, para nosotros no hay diferencia”, sostuvo Mohamad, un funcionario de 42 años. El líder supremo iraní, Mojtaba Jamenei, también advirtió que quienes esperan un cambio de postura de Washington están “gravemente equivocados”.
Expectativas en Europa
En Europa, los resultados despertaron expectativas de un cambio de rumbo en Washington, aunque también preocupación por la incertidumbre política que podría generar una presidencia debilitada.
El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, celebró el triunfo demócrata. “Ayer, el pueblo estadounidense votó contra políticas que solo sirven para empobrecer a la gente. Contra el odio. Contra el sexismo. Contra el negacionismo climático y contra los privilegios de las élites”, escribió en X. “Pasó en Brasil. Acaba de pasar en Estados Unidos. Y pronto pasará en España”, agregó.
El primer ministro noruego, Jonas Gahr Støre, consideró que los comicios enviaron “una poderosa señal política de un cambio de rumbo entre los votantes estadounidenses” y destacó la aparición de posiciones más cercanas a las europeas en cuestiones climáticas y de política exterior.
Las críticas también llegaron desde sectores de la derecha europea cercanos a Trump. Alice Weidel, colíder del partido alemán Alternativa para Alemania (AfD), sostuvo que el presidente había incumplido su promesa de evitar una política exterior intervencionista. “Esta promesa incumplida ahora se ha vuelto contra los republicanos”, afirmó.
En Italia, Matteo Salvini, líder de la Liga e integrante de la coalición gobernante, atribuyó la derrota a las guerras, las tensiones internacionales y el aumento del costo de vida. Por su parte, el primer ministro checo, Andrej Babis, advirtió que el nuevo equilibrio en el Congreso podría provocar una parálisis política en Washington.
Cautela en Rusia y otros aliados
Mientras tanto, en Moscú, las autoridades adoptaron una postura más prudente. El viceministro de Relaciones Exteriores, Sergei Ryabkov, recordó que los demócratas mantienen una posición negativa hacia Rusia y aseguró que la política de su país respecto de Ucrania no dependerá de los cambios electorales estadounidenses.
El vocero del Kremlin, Dmitri Peskov, subrayó que Trump continúa en la presidencia y expresó su expectativa de que mantenga sus iniciativas diplomáticas. “Esperamos sinceramente que continúe sus esfuerzos de paz”, afirmó.
En otros países, las reacciones fueron más diversas. El presidente sudafricano, Cyril Ramaphosa, consideró que los resultados podrían “introducir una nueva era en las relaciones mundiales”, mientras Japón y Taiwán reafirmaron la continuidad de sus vínculos estratégicos con Washington, independientemente de la composición del Congreso.
Agencias AP, AFP y Reuters

