En Calingasta no solo hubo una intensa nevada. También apareció un fenómeno meteorológico mucho más extraño: la ayuda social cuántica.
El lunes, el intendente Sebastián Carbajal aseguró que el departamento no había recibido ayuda del Gobierno provincial para afrontar las consecuencias del temporal. Hasta ahí, la noticia parecía clara.
Pero el Gobierno respondió con un dato que dejó a más de uno haciendo cuentas con los dedos; la asistencia social habría sido enviada el viernes anterior, es decir, tres días antes de la declaración del intendente.
Así nació el gran interrogante de la semana: ¿la ayuda llegó y nadie la vio? ¿Quedó atrapada en la nieve? ¿Tomó un desvío turístico por la cordillera? ¿O estamos frente al primer envío oficial con modo «invisible»?
Los vecinos, mientras tanto, esperan algo mucho más sencillo que una explicación filosófica: que la ayuda llegue cuando hace falta… y que quienes deben recibirla sepan que llegó.
Porque en Calingasta ya no alcanza con despejar los caminos; ahora también hay que despejar las versiones.
Como diría cualquier vecino después de escuchar ambas campanas: «Si la ayuda salió el viernes y el lunes todavía no había llegado… capaz venía en trineo, pero sin renos».
Mientras tanto, la nieve se derrite, las declaraciones se acumulan y el verdadero temporal parece haberse trasladado del clima a la comunicación oficial.

