El Gobierno renovó el total de la deuda en pesos que le vence el próximo viernes y captó otros $1,75 billones del mercado, que saldrán de circulación y mantendrán el apretón monetario vigente desde hace más de un año, en la primera licitación de deuda de octubre.
Lo hizo al adjudicar un total de $6,61 billones en bonos, tras haber recibido ofertas por $9,49 billones. Esto “significa un rollover de 136,14% sobre los vencimientos del día de la fecha”, explicó el Ministerio de Economía al difundir los resultados.
Como enfrentaba vencimientos por apenas $4,86 billones —el monto más bajo que le toca afrontar de aquí a fin de año—, el Tesoro logró hacerse de un ingreso importante que, según descuentan en el mercado, utilizaría como “colchón preventivo” frente a los compromisos por unos $95 billones que deberá afrontar hasta fin de año.
Claro que también destinará parte de esos fondos a seguir comprándole dólares al Banco Central (BCRA), aunque, según el plan financiero que había presentado, ya tomó de allí los US$6700 millones que tenía proyectados. Esto ocurre ahora que debió dejar en pausa la emisión del Bonar 2029 en dólares, con el que buscaba financiar parte del pago que deberá realizar el 9 de enero próximo a los tenedores de bonos Globales.
Vale recordar que el ente monetario viene acelerando las compras de reservas en las últimas semanas: hoy adquirió otros US$101 millones y ya acumula en el mes un saldo similar al de todo septiembre. Lo hace ante la demanda prevista del Gobierno y frente a la imposibilidad de recurrir tanto al mercado internacional como al local para financiarse en dólares, debido a las elevadas tasas que debería convalidar.
El escaso monto de los vencimientos que enfrentaba le permitió al Tesoro “testear la demanda por instrumentos que van más allá de las elecciones presidenciales de 2027”, tras cuatro licitaciones en las que priorizó los vencimientos cortos para asegurar las colocaciones y evitar tener que pagar rendimientos elevados, explicaron desde Portfolio Personal Inversiones (PPI).
La estrategia dio resultado: el Tesoro asignó casi el 59% del monto adjudicado —unos $3,90 billones— a títulos con vencimientos en 2028 y 2029, algo que no lograba desde hacía más de dos meses. El 41% restante se concentró en las Letras del Tesoro Capitalizables (Lecap) con vencimiento a fines de enero de 2027, que colocó a una tasa del 2,04% mensual (27,47% nominal anual).
Además, tomó $1,04 billones con el bono dual a tasa variable o ajustable por el dólar oficial (TMVE8), con vencimiento a fines de enero de 2028, por el que pagó un margen del 4,35%. También adjudicó $1,16 billones con el bono Tamar (TMG28), que vence a fines de agosto de 2028, con un margen del 9,32% sobre esa tasa, que hoy equivaldría al 33,4% anual. Por último, captó otros $1,70 billones con el bono dual CER/Tamar (TXMD9), con vencimiento el 14 de diciembre de 2029, a una tasa del 6,99%.
En todos los casos, pactó rendimientos similares a los que registran actualmente instrumentos comparables en el mercado secundario, lo que confirma que fue una subasta “cómoda” para el Tesoro. La duda es qué impacto podría tener la absorción monetaria sobre las tasas en pesos. El analista Valentín Gómez García, de Adcap Grupo Financiero, no cree que las condiciones de liquidez de la plaza local se vean “significativamente afectadas”, en parte por la inyección de pesos que hace el BCRA al comprar dólares. De hecho, estima que en la rueda de REPO del día el BCRA absorbió $1,8 billones que habrían sido liberados por el Tesoro para contribuir “a ampliar la demanda disponible en la licitación”.
Un canje mirando a fin de mes
Incluso, con la expectativa de que la licitación se desarrollara sin sobresaltos, la estrategia oficial había apuntado por la mañana a despejar el fuerte vencimiento que deberá afrontar a fin de mes. Con ese objetivo, el Tesoro le canjeó al Banco Central (BCRA) toda la tenencia que le quedaba de la Lecap S30J6 —unos $4 billones— por una canasta compuesta por una letra ajustable por el dólar y dos bonos capitalizables, T30A7 y T31Y7.
“Le colocó US$718 millones de la Lelink D30N6 (para mantener la posibilidad de que ofrezca al mercado cobertura cambiaria), más $1,58 billones de T30A7 y $1,68 billones de T31Y7”, explicó el analista Martín de la Fuente, de Bavsa.
De esta manera, el Tesoro reduce de $18 billones a poco menos de $14 billones los compromisos que deberá afrontar en dos semanas. Entre ellos hay un instrumento ajustable por el dólar cuyo vencimiento suele trasladar presión al mercado cambiario, cuando parte de quienes lo tomaron para cubrirse eligen volver a dolarizarse.

