Para el oficialismo es “menos costos y más salud”; para la oposición, un Plan Canje sanitario: tomógrafos con pasado glorioso y bisturíes jubilados.
Pichetto avisó que ya no importamos tecnología sino sobras del mundo, y Kreplak directamente habló de chatarra médica premium. Mientras tanto, la ANMAT queda a cargo de revisar que el electrocardiógrafo no venga con olor a museo.
La grieta ahora también se mide en horas de uso.

