Para una pyme de San Juan, vender a una minera grande suele empezar con una puerta cerrada: no conocer a nadie, no saber qué piden y no tener quién te presente. Esta semana, en Rosario, un grupo numeroso de empresas de la provincia intentó cambiar eso.
Viajaron a una jornada de rondas de negocios ligada al RIGI, el régimen de incentivos que está atrayendo los grandes proyectos del país. La idea era simple: sentarse cara a cara con proveedores de otras regiones y con las operadoras mineras, y salir con contactos concretos en lugar de promesas vagas.
El gobernador Marcelo Orrego acompañó la delegación y aprovechó un panel sobre minería y economías regionales para marcar una postura: que el crecimiento del sector deje trabajo y negocios en las comunidades donde se instala. Su planteo es que, si la mano de obra y los proveedores salen de la zona, la gente no tiene que irse a buscar changas a otro lado, y el proyecto gana respaldo social.
Que eso pase de verdad depende de lo que venga ahora. Una ronda de negocios vale lo que valen los contratos que salgan de ella. Para las empresas locales, la tarea pendiente es convertir la tarjeta intercambiada en una orden de compra.

