Gemma Giselle Álvarez — 30 de julio, Tenía 34 años. Fue asesinada en Chimbas cuando se dirigía a trabajar en motocicleta. Su expareja, Matías Exequiel Marín, fue detenido e imputado
Camila Agustina Vecchiarello — 13 de septiembre, tenía 26 años. Fue asesinada en su vivienda de Barreal, departamento Calingasta. Recibió diez puñaladas y la autopsia determinó que estaba embarazada. Su esposo, Carlos Gonzalo Rivero, quedó detenido con prisión preventiva.
Fanny Figueroa — hallada el 1 de octubre, tenía alrededor de 60 años. Fue encontrada sin vida en su vivienda del Loteo 30 de Agosto, en Chimbas. La principal hipótesis fiscal fue femicidio seguido de suicidio de su pareja, Daniel Maldonado. La calificación debía confirmarse mediante las pericias.
Las declaraciones de Patricia Quiroga, secretaria general de UDAP, justificando el paro nacional por el femicidio de la docente Nancy Godoy en Corrientes, merecen una reflexión y, sobre todo, una pregunta que no puede seguir esquivándose.
Hoy UDAP habla de justicia, de dignidad, de derechos, de solidaridad y de salir a las calles. Hoy hay discursos, comunicados y un paro con un 90% de adhesión que se exhibe como demostración de compromiso gremial.
Pero ¿dónde estuvieron UDAP y UDA cuando asesinaron a mujeres en San Juan? ¿Dónde estuvieron los paros, las marchas multitudinarias? ¿Dónde estuvieron las convocatorias contundentes? ¿Dónde estuvo esa indignación que hoy parece sobrar?
¿Las mujeres asesinadas en nuestra provincia no merecían por lo menos un comunicado?. ¿Sus familias no merecían acompañamiento? ¿Sus vidas valían menos? Desde los dos sindicatos responden que son decisiones nacionales y hay que alinearse, además de que las mujeres asesinadas en San Juan no eran docentes.
Es inadmisible que las conducciones gremiales pretendan erigirse hoy en defensoras de la vida, la justicia y los derechos de las mujeres sin dar explicaciones sobre su propia conducta frente a otros crímenes.
No se puede tener una vara para Corrientes y otra para San Juan. No se puede descubrir la solidaridad cuando el caso adquiere repercusión nacional y guardar silencio cuando la tragedia ocurre en nuestra propia casa.
Y que quede claro: nadie cuestiona que se reclame justicia por Nancy Godoy. ¡Hay que hacerlo! Lo que se cuestiona es la aparente selectividad de quienes tienen la responsabilidad de representar a miles de docentes.
Un sindicato no puede ser valiente solamente cuando le bajan la orden desde Bs. As., o el reclamo tiene repercusión. La verdadera valentía se demuestra cuando hay que levantar la voz aunque resulte incómodo, aunque no convenga y aunque no haya cámaras delante.
UDAP y UDA deben entender que no son dueños del dolor ni administradores de la indignación. Las mujeres asesinadas no son banderas para utilizar según la oportunidad. Son vidas humanas que merecen idéntico respeto, memoria y justicia. Patricia Quiroga habla de que el paro no tiene intereses partidarios. Entonces que también explique por qué la solidaridad y la movilización no tuvieron la misma intensidad frente a otros femicidios ocurridos en San Juan, aunque las mujeres no hayan sido docentes.
UDA Y UDAP tienen solidaridad selectiva y bajo órdenes de los dirigentes nacionales que ven una oportunidad para joder a los gobiernos de turno.
La docencia sanjuanina merece dirigentes que estén a la altura de sus representados, no conducciones que solamente aparezcan para anunciar paros y mezclar la muerte de una maestra en Corrientes con el reclamo salarial y las paritarias. Pusieron todo en una licuadora y la encendieron.
LA VIDA NO TIENE COLORES POLÍTICOS, NO TIENE BANDERAS SINDICALES Y NO ADMITE CONVENIENCIAS, y si UDAP y UDA hoy exigen justicia, tienen que empezar por responder ante la sociedad sanjuanina por sus propios silencios.

