En Argentina, el café ocupa un lugar importante en la vida cotidiana: está presente en más del 90 % de los hogares y representa un mercado de aproximadamente 30.000 toneladas anuales. Sin embargo, aunque tomar café continúa siendo una costumbre tradicional, los consumidores están modificando progresivamente sus preferencias y la forma en que disfrutan la bebida.
El desayuno sigue siendo el momento principal
El desayuno continúa siendo la principal ocasión de consumo, concentrando alrededor del 42 % de las tazas. Pero el café dejó de estar limitado a ese momento del día.
El artículo destaca especialmente que aproximadamente el 47 % de las ocasiones de consumo están relacionadas con el placer y el bienestar, una proporción prácticamente equivalente a las ocasiones en las que se busca principalmente estimulación o energía.
Esto muestra un cambio interesante: el café no se consume únicamente para “despertarse” o mantenerse activo, sino también como un momento de disfrute personal.
El auge del café frío
Una de las tendencias que menciona el artículo es el crecimiento del café frío, que representa aproximadamente el 6 % de las ocasiones de consumo.
Esta modalidad tiene una presencia particularmente importante entre los consumidores jóvenes, que aparecen como uno de los grupos más abiertos a experimentar con distintas formas de preparación.
La tendencia se relaciona con una transformación más amplia: probar nuevos sabores, recetas y formatos empieza a ser parte del atractivo del café.
Personalización y nuevas experiencias
El artículo señala que factores como la intensidad, el aroma y la posibilidad de preparar el café de diferentes maneras están adquiriendo mayor importancia.
Ya no existe solamente la idea de preparar “el café de siempre”. El consumidor puede elegir entre distintas variedades, intensidades, sabores y formas de preparación.
En ese sentido, personalizar la bebida se convierte en parte de la experiencia. El café pasa de ser simplemente un producto de consumo cotidiano a convertirse también en una forma de explorar gustos personales.
La nota cita a Sol Fernández Ballart, directora de Café de Nestlé, quien describe la convivencia de distintos perfiles: por un lado, quienes buscan sabor y rendimiento para su café habitual; por otro, consumidores interesados en descubrir preparaciones nuevas, personalizar recetas o tomar café mientras están fuera de casa.
El café empieza mucho antes de llegar a la taza
Otro aspecto importante del artículo es que propone mirar el café como una cadena completa, y no solamente como la bebida que llega al consumidor.
El recorrido comienza en los campos donde se cultiva el café y en el trabajo de los productores. El origen del grano constituye, según la nota, el primer paso de la experiencia.
Después vienen las distintas etapas de transformación, elaboración y comercialización hasta llegar al consumidor, quien finalmente decide cómo preparar y disfrutar el producto.
Así, la experiencia del café empieza incluso antes de abrir un paquete o preparar una taza.
Nuevos productos y formatos
La transformación de los hábitos de consumo también está llevando a las empresas a ampliar sus propuestas.
El artículo menciona la incorporación de:
- Variedades saborizadas.
- Café frío.
- Café listo para tomar.
- Diferentes formatos y alternativas de preparación.
La intención es atender a consumidores con necesidades muy distintas: desde quienes quieren mantener una preparación clásica hasta aquellos que buscan experimentar o necesitan una alternativa rápida para consumir café fuera de casa.
La sustentabilidad después de tomar el café
La nota también incorpora una dimensión ambiental. El recorrido del café, según plantea, no termina cuando el consumidor termina su bebida.
Entre las iniciativas mencionadas aparecen la recuperación de materiales y el reciclaje de cápsulas.
De esta manera, las marcas buscan incorporar prácticas relacionadas con lo que ocurre después del consumo y acompañar al consumidor durante todo el ciclo del producto.
La idea central del artículo
En definitiva, el artículo sostiene que el café argentino conserva su lugar como un hábito cotidiano y tradicional, pero al mismo tiempo se está convirtiendo en una experiencia mucho más diversa.
La transformación puede resumirse en cuatro grandes tendencias:
1. Del hábito al disfrute:
El café ya no se toma solamente para obtener energía; también representa placer y bienestar.
2. De una preparación fija a la personalización:
los consumidores experimentan con intensidades, aromas, sabores y recetas.
3. De la taza tradicional a nuevos formatos:
crecen alternativas como el café frío, las variedades saborizadas y las bebidas listas para tomar.
4. Del producto aislado a una cadena completa:
cada vez adquieren mayor relevancia el origen del grano, el trabajo de los productores y las iniciativas de recuperación y reciclaje.
En síntesis, el café sigue siendo el mismo ritual cotidiano, pero las formas de vivirlo están cambiando. La nota presenta esa evolución como un recorrido que comienza en el productor, continúa con la innovación de las marcas y termina —al menos momentáneamente— en la experiencia del consumidor y en lo que ocurre con los materiales después de disfrutar la bebida.

