Matías Tabar, el contratista que remodeló la casa que Manuel Adorni tiene en el country Indio Cuá —una de las propiedades bajo la lupa en la investigación por el crecimiento patrimonial del funcionario—, reveló este domingo que recibió una intimación de ARCA (Agencia de Recaudación y Control Aduanero) para subsanar una serie de “inconsistencias” detectadas en su situación fiscal. El empresario, que aseguró haber cobrado US$245.000 por las refacciones realizadas en la vivienda del funcionario mileísta, afirmó además que no volvió a tener contacto con él desde que estalló la polémica por su patrimonio.
El contratista quedó en el centro de la investigación sobre el patrimonio del jefe de Gabinete luego de afirmar que las refacciones realizadas en la propiedad demandaron una inversión de miles de dólares, una cifra que forma parte de las actuaciones que analizan el origen de los fondos utilizados por Adorni y su esposa, Bettina Angeletti.
“[Desde ARCA me piden explicar] unas inconsistencias que detectaron en mi portal, que las corrija y las presente nuevamente. Se detectó que tenía que rectificar algunas facturas [vinculadas a la reforma de Manuel Adorni]”, detalló.
Y afirmó, en diálogo con Radio Con Vos: “Más allá de lo que cada uno pueda pensar, para mí esto es algo normal. Hace más de 20 años que soy autónomo y, cuando aparecen irregularidades, hay que corregirlas. Ya me pasó otras veces por una deuda o por una factura mal confeccionada”.
Consultado sobre si interpretaba el requerimiento como una forma de presión, Tabar rechazó esa posibilidad. “No. Como contribuyente, es lo que corresponde. Era una de las posibilidades que existían a partir de la investigación y de mis declaraciones. Después cada uno puede tener sus sospechas, pero en mi caso estaba dentro de las posibilidades”, sostuvo.
En otro tramo de la entrevista se refirió a su vínculo con Adorni, con quien antes de que se iniciara la investigación tenía una relación de cercanía. “No tengo su teléfono y vivimos lejos, aunque los dos estemos en Exaltación de la Cruz”, dijo.
Y añadió: “Hay unos 20 kilómetros de distancia entre un lugar y otro. No lo volví a ver y tampoco sería justo para ninguno de los dos buscarnos ahora, porque podría interpretarse como una complicación para la Justicia. Prefiero seguir así”.
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