En los últimos tres años, el comercio exterior se convirtió en uno de los principales motores de la economía argentina. Entre las exportaciones que más crecieron se destacan el petróleo de Neuquén, impulsado por Vaca Muerta; la minería metalífera en San Juan, Salta, Jujuy, Catamarca y Santa Cruz; y el complejo agroindustrial de la región pampeana. Sin embargo, ese impulso no siempre se traduce en más empleo, mejores salarios y una mayor demanda de bienes y servicios producidos dentro de las propias provincias.
Un informe de la Fundación Mediterránea analizó precisamente cuánto de ese crecimiento exportador logra derramarse sobre las economías provinciales. El estudio planteó el análisis en dos niveles: por un lado, buscó determinar si el aumento de las exportaciones se traduce en mejoras de empleo y salarios dentro del propio sector exportador; por otro, si ese impulso alcanza también al resto de las actividades de cada provincia.
Para medirlo, los investigadores siguieron la evolución entre 2023 y 2025 de la masa salarial privada formal neta de inflación, un indicador que combina los cambios en el empleo formal y en los salarios reales. En cada provincia distinguieron entre el principal sector exportador, el resto de los bienes transables y los demás sectores de la economía, principalmente servicios.
Neuquén: un derrame que alcanza a toda la economía
Neuquén aparece como el caso más claro de un boom exportador con capacidad para traccionar al conjunto de la economía provincial.
El estudio muestra que no solo aumenta la masa salarial total. También crece con fuerza el resto de los bienes transables —es decir, las actividades vinculadas a la producción de bienes que pueden comercializarse fuera de la provincia, excluidos el petróleo y el gas—, incluso por encima del propio sector petrolero.
A esto se suma una mejora sensible en el resto de las actividades de la economía neuquina. El resultado es un ejemplo de cómo un fuerte impulso exportador puede extenderse más allá del sector que lo origina y alcanzar a proveedores, trabajadores y otras actividades locales.
Salta y San Juan: el derrame llega, pero de manera parcial
Las provincias mineras muestran resultados que también reflejan un efecto de derrame, aunque con matices.
En ambas aumenta la masa salarial total. En San Juan, en particular, resulta significativo que el resto de los bienes transables crezca incluso más que la minería. El informe vincula este comportamiento con el peso de la industria proveedora de insumos y servicios para la actividad minera.
El efecto, sin embargo, pierde fuerza a medida que se aleja de la cadena productiva directamente vinculada con la minería. Tanto en Salta como en San Juan, el resto de los sectores —entre ellos el comercio, los servicios y la construcción— presenta una mejora bastante menor. El impulso exportador, por lo tanto, se concentra en mayor medida alrededor de la actividad minera y sus proveedores.
Buenos Aires y Córdoba: un derrame más limitado
En Buenos Aires y Córdoba, el panorama es diferente. Los sectores vinculados con las exportaciones del agro pampeano muestran un buen desempeño, pero ese impulso tiene una incidencia más acotada sobre el resto de la economía provincial.
Según el informe, la industria transable no vinculada con el agro retrocede, al igual que parte de las demás actividades, aunque la caída es menos pronunciada en Córdoba.
En otras palabras, el agro exporta más y mejora sus niveles de remuneración, pero ese desempeño no alcanza para generar una expansión generalizada de la masa salarial del resto de las actividades provinciales.
Santa Cruz: cuando el derrame queda neutralizado
Santa Cruz presenta un caso diferente. Allí, el buen desempeño de un sector exportador no alcanza para compensar la caída de otra actividad de mayor peso dentro de la economía provincial.
De acuerdo con el análisis de la Fundación Mediterránea, mientras la minería atraviesa un período favorable, el petróleo registra una fuerte caída. Por su peso relativo, ese retroceso termina afectando al resto de los bienes transables, a otras actividades y a la masa salarial total.
El efecto de la minería existe, pero queda contrarrestado por la evolución negativa del resto de la estructura productiva.
El principal resultado del estudio es que un boom exportador puede generar oportunidades, pero no necesariamente alcanza para dinamizar a toda la economía provincial.
“El derrame es más amplio cuando el sector que crece impulsa el empleo, los salarios y los proveedores locales, y no convive con otra actividad de gran peso en retroceso. Neuquén es el caso más claro. En las provincias mineras, el efecto aparece con fuerza alrededor de la propia cadena productiva, pero todavía llega menos al resto de la economía”, analizaron los autores del informe.
El contraste es más evidente en Buenos Aires, Córdoba y Santa Cruz, donde el desempeño negativo de sectores relevantes compensa una parte —o incluso la totalidad— del impulso generado por las actividades exportadoras.
“Para una empresa, por lo tanto, no basta con mirar qué sector exporta más: también importa cuánto de ese crecimiento se transmite a proveedores, trabajadores y actividades locales, y qué está ocurriendo al mismo tiempo con el resto de la estructura productiva provincial”, concluyeron.

