All Boys y Godoy Cruz protagonizaron una jornada insólita en el Islas Malvinas que terminó con un segundo tiempo récord extendido hasta los 77 minutos. El partido ya venía cargado de tensión desde antes de rodar la pelota, cuando el inicio debió postergarse media hora debido a incidentes en los accesos tras aplicarse el derecho de admisión a un hincha con deuda alimentaria.
En el plano deportivo, la labor de Nicolás Lamolina sumó polémicas de arranque con un penal sancionado a los 23 del complemento por una mano inexistente que Martín Pino estrelló en el travesaño. Sin embargo, el verdadero caos estalló a los 43 de la etapa final: el juez pitó penal para el Tomba por una falta de Iván Zafarana que fue claramente afuera del área y expulsó al zaguero. En medio de un descontrol generalizado, el propio defensor reingresó a la cancha con un teléfono celular para mostrarle la repetición de la jugada, el DT Fabián Nardozza fue echado por sus airados reclamos y la terna entró en un pozo de deliberaciones que paralizó las acciones durante 24 minutos.
Finalmente, tras advertir que el contacto había sido fuera de los límites, la pena máxima se retrotrajo a tiro libre directo y el cotejo concluyó en un clima de absoluta incredulidad. Horas después de los incidentes, el árbitro Nicolás Lamolina elevó un informe contundente en el que detalló los motivos del retraso inicial y la justificación reglamentaria del larguísimo parate.
EL INFORME DE NICOLÁS LAMOLINA
Respecto a la previa, el colegiado asentó textualmente: «El encuentro comenzó 30 minutos tarde (19:30 hs) debido a disturbios en zonas aledañas al estadio entre la policía e hinchas locales. Al comunicarnos con el jefe del operativo, nos mencionó que no estaban las garantías para el normal desarrollo, que necesitaba 30 minutos para restablecer el operativo. Con lo cual procedí a informar a ambas instituciones acerca del nuevo horario. Sin mayor novedad, y bajo el consenso de ambos equipos».
En cuanto a la interrupción en el tramo decisivo del encuentro, el juez apuntó directamente contra dos integrantes de la delegación local por ingresar con tecnología no permitida: «El partido estuvo detenido a los 88 minutos por el espacio de 24 minutos, debido a la invasión de gente externa del club local, la cual no estaba habilitada como personal auxiliar autorizado, pero que sí figuraba en COMET (Héctor Capurro y Agustín Prego). Dichas personas se encontraban en ambos casos con teléfonos móviles, los cuales aparentemente mostraban la jugada sancionada anteriormente. Cabe destacar que ambas personas incentivaron a todo el banco de suplentes (parte del cuerpo técnico y algunos sustitutos) a invadir el campo de juego, los cuales decidieron acceder, siendo sancionados en consecuencia».
Asimismo, Lamolina dejó constancia de cómo procedió tras la rectificación de su fallo y la intervención de las fuerzas de seguridad: «Acto seguido, y bajo intervención policial, se procedió a normalizar la situación, explicando a ambos capitanes acerca de nuestra decisión. Una vez consumado, y por el efecto de tal sanción, fue el banco de suplentes visitante el cual se acercó para consultar, por lo cual tanto su capitán, como quien redacta, pasó a explicar la situación, saliendo ellos por sus propios medios».
Para cerrar el apartado general y justificar la inusual extensión del cronómetro, el árbitro añadió: «Luego del tiempo antes mencionado (24 minutos) se procedió a expulsar a todo lo informado (jugadores y cuerpo técnico) en el equipo All Boys, posteriormente dialogar con el jefe del operativo para que brinde garantías y posteriormente, jugar esos dos minutos restantes y al llegar a 90 adicionar los cinco estipulados, terminando el partido con normalidad».
TODOS LOS EXPULSADOS DE ALL BOYS
El saldo disciplinario del descontrol fue demoledor: diez integrantes de All Boys resultaron expulsados, con cargos que van desde agresiones físicas y verbales hasta la invasión del terreno de juego. El primero en la nómina fue el zaguero Iván Matías Zafarana, cuya sanción original y posterior reacción quedaron descritas con extrema dureza: «Expulsado a los 88 minutos por juego brusco grave, por realizar una entrada con fuerza excesiva desde atrás a un adversario, poniendo en riesgo la integridad y lesión del jugador que recibió la falta. Dicho jugador en primera instancia no quería retirarse del campo de juego. Luego de retirarse reingresó con un teléfono celular a mostrarme su descontento, increpando al cuerpo arbitral y a mi persona, tanto físicamente —acercándose de manera intimidatoria y empujando a todo aquel que se cruzaba— y también verbalmente: ‘Fijate lo que están cobrando la puta que te parió, mirá, mirá lo que están cobrando hijos de puta’, generando una situación sumamente fuera de lugar, la cual generó el desmadre y el malestar de jugadores y cuerpo técnico por su accionar, teniendo que intervenir el personal policial para poder controlar la situación y continuar con el juego. Por último, una vez reanudado, volvió a sumarse al banco de suplentes, por lo que tuve que detener la reanudación que estaba cercana y pedirle que se retire nuevamente».
En segundo lugar figuró el kinesiólogo Agustín Prego, a quien no se le exhibió la tarjeta en el campo por no figurar en la lista autorizada, pero fue señalado como uno de los principales responsables: «Informo que a los 88 minutos y luego de sancionar un penal en su contra, dicha persona, la cual no estaba habilitada, decidió ingresar al campo de juego, incentivando —junto con Capurro, el cual fue el principal responsable— a todos en el banco de suplentes a hacer lo mismo, con la enorme gravedad de ingresar con un teléfono celular, el cual aparentemente mostraba mi sanción y con intenciones de persuadirme, invitó a todos los jugadores y cuerpo técnico a que vean ese celular, generando una situación de pérdida de control absoluta, con la gravedad antes mencionada de que cedió su teléfono al jugador N° 2 (Ivan Matías Zafarana), el cual está informado en su casillero correspondiente. Dicha persona insistía en mostrarnos esa imagen, a lo cual no accedimos por estar fuera de lo reglamentario, teniendo que ser retirado por el personal policial que se encontraba en el lugar».
De manera idéntica quedó asentada la situación de Héctor Capurro, personal auxiliar del Albo: «Expulsado del juego a los 88 minutos, figura expulsado con tarjeta roja, para que quede asentado, aunque no se exhibió porque el Sr. Capurro no está en lista de personal auxiliar autorizado. Informo que a los 88 minutos y luego de sancionar un penal en su contra, dicha persona, la cual no estaba habilitada, decidió ingresar al campo de juego, incentivando a todos en el banco de suplentes a hacer lo mismo, con la enorme gravedad de ingresar con un teléfono celular, el cual aparentemente mostraba mi sanción y con intenciones de persuadirme, invitó a todos los jugadores y cuerpo técnico a que vean ese celular, generando una situación de pérdida de control absoluta, teniendo que estar el juego detenido por un espacio de 24 minutos. Dicha persona insistía en mostrarnos esa imagen, a lo cual no accedimos por estar fuera de lo reglamentario, teniendo que ser retirado por el personal policial que se encontraba dentro del campo de juego».
Por su parte, el preparador físico Maximiliano Ezequiel Luzzi vio la roja tras un choque directo contra el juez de línea: «Expulsado del juego a los 88 minutos por conducta inadecuada dentro del banco, porque en primera instancia se acercó al asistente N° 1 para increpar físicamente —se acercó y directamente fue a topar— y verbalmente: ‘Otra vez nos están cagando hijos de puta, eso no es penal. No sean ladrones’. Luego dicha actitud fue hacia todo el equipo arbitral. La persona en cuestión es uno de los responsables y partícipes de la invasión al campo de juego por parte de cuerpo técnico y jugadores suplentes».
En la lista de futbolistas también fue castigado Matías Ezequiel Rodríguez, apuntado por sus desmedidos agravios: «Expulsado del juego a los 88 minutos por emplear lenguaje ofensivo, grosero u obsceno y/o gestos de la misma naturaleza, por ingresar al terreno de juego con clara intención de invadir y porque, acto seguido, directamente se acercó al cuerpo arbitral para insultar y decir a viva voz: ‘Son unos hijos de puta, nos están cagando, hijos de puta'».
A su vez, el mediocampista Lionel Román Jara fue informado por agresiones tanto hacia los árbitros como hacia el rival: «Expulsado del juego a los 88 minutos por conducta violenta, por ingreso al campo de juego con clara intención de invadir el terreno, con el agravante de que increpó al cuerpo arbitral, topando directamente a cada uno de nosotros y verbalmente, insultando a viva voz tratándonos de ladrones y utilizando lenguaje ofensivo. Cabe destacar que dicho jugador intentó tomarse a golpes de puño con un adversario, teniendo que ser separado por sus compañeros, en una clara acción violenta del jugador en cuestión».
El director técnico Jorge Fabián Nardozza fue responsabilizado por el accionar global de su delegación: «Expulsado del juego a los 88 minutos por conducta inadecuada dentro del banco, por ser el absoluto responsable del banco de suplentes (cuerpo técnico y sustitutos) y de la invasión generada por los antes mencionados, la cual es informada oportunamente y en detalle. Cabe destacar que la tarjeta roja fue exhibida luego de 24 minutos y luego de controlar la situación informada oportunamente».
Para completar la decena de sanciones, otros tres colaboradores fueron informados por desobedecer las órdenes e ingresar sin autorización al campo: el auxiliar Emiliano Alexis Díaz, «expulsado del juego a los 88 minutos por conducta inadecuada dentro del banco, por invadir el campo de juego junto con parte del cuerpo técnico y jugadores, en pos de protestar fallos y mostrar descontento con lo sancionado»; el auxiliar Luis Brandán, «expulsado del juego a los 88 minutos por conducta inadecuada dentro del banco, por invadir el campo de juego junto con parte del cuerpo técnico y jugadores, en pos de protestar fallos y mostrar descontento con lo sancionado»; y el preparador físico Ignacio Javier Cardozo, «expulsado del juego a los 88 minutos por conducta inadecuada dentro del banco, por invadir el campo de juego junto con parte del cuerpo técnico y jugadores, en pos de protestar fallos y mostrar descontento con lo sancionado».
Como dato saliente del vaciamiento que sufrió el banco de Floresta, de todos los integrantes del cuerpo técnico el único que no resultó expulsado fue el médico Luis Alberto Chiaradía. Esto se debió a que el entrenador asistente, Marcelo Alberto Pascutti, ya había sido expulsado previamente a los 76 minutos, dejando a la delegación local prácticamente sin autoridades para la próxima fecha ante Los Andes si la sanción es superior a una fecha y no es redimible por multa.

