En el expediente sobre Manuel Adorni no encontraron una caja chica… encontraron una caja grande con esteroides. La Justicia detectó pagos en efectivo por al menos 356.640 dólares. Sí, en billete. Cash. Papel pintado con próceres.
Ahora la fiscalía intenta responder la pregunta del millón (o mejor dicho, de los 356 mil):
¿de dónde salió tanta magia verde? ¿era ahorro… o un truco de Houdini versión AFIP?
Propiedades: el ladrillo, ese gran aspirador de dólares
La mayor parte del festival ocurre en inmuebles.
*Casa en country de Exaltación de la Cruz: unos 295.000 dólares en efectivo.
*Departamento en Caballito: otros 30.000 verdes arriba de la mesa.
Total: 325.000 dólares invertidos en ladrillos… o en convertir dólares en paredes antes de que se evaporen. Básicamente, si el dólar tuviera piernas, acá lo sentaron y le dijeron: “no te vas más”.
Viajes y gastos personales: turismo premium, bolsillo misterioso
Porque no todo es cemento, también hay placer:
*Vuelos, hoteles y gastos varios: 24.640 dólares.
*Una escapadita a Bariloche: 7.000 dólares (con vista al lago… y aparentemente sin ticket).
La fiscalía, mientras tanto, busca comprobantes bancarios como quien busca WiFi en el medio de la cordillera: no hay señal.
Deudas e investigación: números que hacen yoga
El expediente también muestra deudas por 335.000 dólares.
Préstamos, compromisos, refacciones… todo muy prolijo, todo muy en efectivo.
Un esquema financiero tan curioso que haría transpirar a un contador suizo.
La Justicia ahora intenta reconstruir el rompecabezas:
¿los ingresos declarados alcanzan para este nivel de vida… o estamos ante una economía paralela con GPS apagado?
Conclusión estilo baldazo frío:
Entre propiedades, viajes y deudas, el caso parece un capítulo de “Cómo gastar dólares sin que dejen huella”.
La pregunta ya no es cuánto gastó…
sino cómo hizo para que los dólares aparezcan, desaparezcan y reaparezcan como si fueran extras en una película de magia.

