En medio del auge por la IA, va creciendo el interés por explorar distintas herramientas, más allá de ChatGPT. Aunque este fue el gran caballito de batalla con el que la mayoría se lanzó a utilizar inteligencia artificial, poco a poco han ido apareciendo otras alternativas en el escenario, como Gemini, Copilot, Perplexity, DeepSeek y Claude. Esta última es una de las que más ganó en popularidad en 2026, pero ¿cómo elegir bien una IA, sin dejarse llevar simplemente por la moda?
Los expertos coinciden en que no existe “la mejor IA”, sino que cada persona tiene que analizar para qué la usa y qué herramientas se adaptan mejor a esos usos. Marcelo De Luca, cofundador de The App Master, lo comparó con los autos y señaló que no existe el mejor vehículo sin saber si necesitás transportar carga, viajar a alta velocidad por la autopista o moverte por la ciudad. “La elección depende 100% de la arquitectura del modelo, la ventana de contexto y el tipo de tarea que buscás resolver”, explicó.
A su vez, los especialistas consultados explicaron que, actualmente, existen opciones de aplicaciones que se ofrecen en el mercado que prometen una nueva inteligencia artificial especializada en algún tema. Sin embargo, resultan ser una “máscara”, porque las consultas se envían a la API de un modelo generalista ya existente, como GPT-5.6. En este sentido, Ezequiel Lamonica, Lic. en Ciencias de la Computación, cofundador de Greencode, señaló que “no hay que marearse” con cada nuevo modelo que aparece, sino que lo importante es preguntarnos si cambia lo que puedo delegar o solo varía cómo se ve. “Últimamente, cambian mucho las interfaces y no tanto las capacidades para resolver problemas reales”.
El especialista agregó que el modelo más potente importa cada vez menos, “el contexto que le podés dar es lo que cobra relevancia”. Explicó que los modelos se van emparejando en poco tiempo, pero el contexto no lo puede replicar nadie: “De alguna manera, si todos tenemos acceso a la mejor IA, lo que diferencia que unos tengan mejores resultados que otros son los datos y procesos que aplicamos”.
¿Cómo elegir la IA?
En primer lugar, es importante distinguir entre los modelos generalistas (Claude, Gemini y ChatGPT) y los especialistas (Canva, Gamma, ElevenLabs). En el primer caso, Ernesto Mislej, cofundador y director de Ciencia de Datos de 7Puentes, explicó que el top del ranking va variando entre ellos, con cada nueva actualización que incorporan. En el caso de los específicos, cada uno resuelve de la mejor forma una tarea puntual (como producción de imágenes, presentaciones -Canva, Gamma-, videos y voces sintéticas -ElevenLabs-).
Antes de indagar en detalle en cada modelo de IA, hay algunas preguntas que pueden orientar al momento de elegir. Según señala Juan Cruz Bonina, CEO & Partner de Latech, es bueno preguntarse qué tipo de información, pedido o instrucción le ingresás a la IA con mayor frecuencia, ya que no es lo mismo usar textos largos que planillas de datos, código o búsquedas que necesitan estar actualizadas al minuto. Para diseños y generación de imágenes, Tomás García Piñeiro, CEO de Detrics, señaló que ChatGPT y Gemini son las más utilizadas, aunque obviamente cuentan con límites de uso, según la versión que se tenga. Para hacer tablas, gráficos, presentaciones o redacciones, explicó que Claude es un gran aliado.
Por otro lado, es bueno preguntarse si lo que se busca es integrar la herramienta de IA al flujo de trabajo diario o si solamente se usa ocasionalmente. “Si necesitás que lea un informe de 200 páginas en segundos, que conozca el tono con el que le hablás a tus clientes o tu manual de marca o que recuerde el contexto de un proyecto que venís desarrollando en el tiempo, ahí ya no necesitás un buscador, sino un entorno de trabajo y eso generalmente implica pagar”, señaló Bonina y explicó que la diferencia clave es que un entorno de trabajo tiene memoria: se adapta a cómo escribe el usuario, conoce sus proyectos y no hace falta volver a explicarle todo cada vez que abre una ventana nueva. Eso permite subir libros enteros, bases de datos o balances, y el modelo comete muchos menos errores de lógica.
Por último, Bonina sugirió preguntarse qué tan caro sale el error, ya que, si un dato inventado genera un problema serio -en lo legal, financiero o por una decisión de negocio- la persona precisará de modelos con razonamiento más riguroso o herramientas de investigación que citen fuentes en tiempo real, como Perplexity.
¿Cuál es la mejor IA para cada tarea?
Ahora bien, para hacer un análisis detallado de lo que aporta cada modelo de IA, De Luca propuso analizar según el material con el que se trabaja y el resultado que se busca obtener; el nivel de razonamiento, precisión e investigación; la sensibilidad de los datos y la privacidad; y la integración en el ecosistema de trabajo.
1. Según la naturaleza del insumo y del entregable
2. Según el nivel de razonamiento, precisión e investigación
3. Según la sensibilidad de los datos y la privacidad
4. Según la integración con tu ecosistema de trabajo
Profesional aumentado por la IA
Más allá de las diversas opciones de modelos, son varios los especialistas que coinciden en que el diferencial no lo generarán profesionales que tengan “el mejor modelo”, sino quienes logren construir un sistema alrededor de él. “Entonces, la pregunta que nos debemos hacer es: ¿cómo construyo un sistema alrededor de la IA que aumente mis capacidades? No hay respuesta única, lo importante es tener claro el concepto: no vamos a destacarnos únicamente por el modelo que usemos«, explicó García Piñeiro.
El especialista explicó que, si el último modelo de cualquiera de los tres principales competidores no ofrece los resultados esperados, conviene hacerse la siguiente pregunta: “¿Le estoy dando el contexto completo y correcto? ¿Cómo podría ser más específico con lo que quiero y cuál es mi medida de éxito en esta tarea? ¿Cuál es el contexto que tengo yo en mi cabeza, que no le estoy dando a mi agente?“.
Por su parte, Belén Ortega, empresaria y especialista en IA señaló que muchos van detrás de la moda al elegir un modelo de IA, como el caso de Claude, que ganó en popularidad el último año. En su caso, sugiere contar con tres asistentes: en primer lugar, el asistente que ayuda diariamente, con herramientas que resuelven lo rápido. Luego, sugiere contar con uno que ejecuta y, por último, el asistente que es capaz de diseñar una solución que los otros dos no pudieron (en este caso, se refiere a herramientas que, a través de un prompt, pueden desarrollar una aplicación). Y agregó: “Después, en la periferia, podés tener apps para cosas puntuales, como algunas herramientas para la transcripción de audios, Notebook LM para estudiar, etc. Cuando vos te ordenás de esa manera es cuando uno realmente se potencia”.

