RÍO DE JANEIRO.– “El comercio irregular en el paseo marítimo se salió de control”, dice un fragmento del manifiesto lanzado por diez entidades de los sectores comercial y turístico, en un contraataque para intentar contener el desorden.
La carta abierta “Por un paseo marítimo que enorgullezca a los cariocas” fue enviada al secretario municipal de Orden Público, Marcus Belchior, y a la alcaldía de Río. En ella, los autores defienden “una política de regulación digna de su principal atractivo turístico”.
Los firmantes sostienen que lo que se observa en el paseo marítimo y en la arena no es una informalidad ocasional, sino una ocupación sistemática.
“El turista, que debería llevarse el mejor recuerdo de la ciudad, se convierte en un blanco fácil de una lógica en la que el precio varía según la apariencia, el acento o la falta de familiaridad con el lugar”, señalan.
Según Marcelo Siciliano, presidente de la sección de Río de Janeiro de la Asociación Brasileña de Agentes de Viajes (Abav-RJ) y uno de los firmantes de la carta, la solución al problema implica acciones permanentes de planificación, supervisión y diálogo con los diferentes sectores involucrados, para garantizar el cumplimiento de las normas.
“El objetivo debe ser garantizar un litoral organizado, acogedor y sostenible”, señala Siciliano.
Supervisión efectiva
Luiz Strauss, presidente ejecutivo de Visit Rio, menciona el impacto en la imagen de Río como destino turístico y también aboga por una supervisión más efectiva para garantizar el cumplimiento de las normas y los requisitos sanitarios para alimentos y bebidas.
Otra entidad que firmó el manifiesto fue la Asociación Brasileña de la Industria Hotelera (ABIH-RJ). Alfredo Lopes, presidente del Consejo Deliberativo de la ABIH-RJ, subraya que el desorden urbano transmite inseguridad a los turistas, especialmente a los visitantes internacionales.
“Ahora, los puestos se colocan de espaldas a la vereda, creando un estrecho pasillo de obstáculos para quienes transitan por el paseo marítimo. Este escenario no se limita a la Zona Sur y también se observa en Barra y Recreio”, sostiene Lopes.
El presidente regional de la Asociación Brasileña de Bares y Restaurantes (Abrasel-RJ), Maurício Costa, enumera problemas de índole sanitaria, viabilidad financiera de los negocios formales y seguridad y orden.
“Podría haber espacios designados por la alcaldía donde estos negocios puedan instalarse, con el requisito de contar con un CNPJ (Número de Identificación Fiscal Brasileño) y pagar las tasas correspondientes”, propone.
El director ejecutivo de la Unión de Bares y Restaurantes, Sérgio Abdom, destaca el papel fundamental del litoral para el turismo, la economía y la gastronomía de la ciudad. “Por lo tanto, preservar su organización y calidad beneficia a todos”, asegura.
El presidente del Consejo Empresarial del Ecosistema Turístico de la Asociación Comercial de Río, Pedro Guimarães, subraya por su parte la necesidad de apoyo de la alcaldía y del gobierno estatal “para combatir la informalidad ilegal y valorar a quienes trabajan legalmente”.
En un comunicado, Orla Rio, la concesionaria que gestiona los quioscos desde Leme hasta Pontal, subraya que “el orden público es fundamental, principalmente para proteger y apoyar a los empresarios formales, que operan dentro del marco legal, generando empleo e impulsando la economía de la ciudad”.
Además, afirma que “mantener el orden es el pilar indispensable para garantizar la seguridad que los residentes y turistas de Río necesitan para disfrutar de la playa”.
El manifiesto también fue firmado por la Asociación de Promotores de Eventos del Sector del Entretenimiento y Afines (Apresenta) y la Cooperativa de Propietarios de Quioscos de la Costa de Río de Janeiro (Coopquiosque).
“Tenemos que mantener el negocio dentro de las reglas. Y competimos con personas que no tienen ningún compromiso con la legalidad”, lamenta João Lameirinhas, presidente de Coopquiosque.

