Capítulo 4,782 de «Icardi, Latorre y la China: la novela que no termina nunca»esulta que Yanina Latorre, que ya tiene más información sobre la vida amorosa de la China Suárez que la propia China, salió a tirar la bomba de que la China dejó a Icardi. El futbolista, que últimamente contesta más rápido los tweets que los pases en la cancha, le devolvió la gentileza llamándola «cornuda» (nivel de elegancia digno de un grupo de WhatsApp del club de barrio).
Pero Latorre no es de las que se quedan calladas ni loca: sacó del mazo una foto de Franco Deambrosi, piloto de TC, y básicamente lo señaló con reflector y todo como el «candidato sorpresa» en el corazón de la China. En vivo, encima, tiró la clásica frase de «si hay fotos, hay chats» — o sea, amenaza de archivo digno de espía internacional.
Y como frutilla del postre, se acordó de su propio touch and go con Franco Colapinto y concluyó, con la seriedad de una científica presentando una tesis: «a la China le gustan los pilotos». Un patrón, dice ella. Un curriculum, dicen otros.
Ahora, el protagonista involuntario de todo esto, Deambrosi (26 años y hasta ayer tranquilo manejando autos a 300 km/h, que resultó ser lo más calmo de su semana), decidió responder. Y ojo, no lo hizo como cualquier mortal: lo hizo con la sutileza de un poeta maldito. Dijo algo así como «no todo lo que se dice es verdad, pero tampoco hace falta aclarar todo» (la frase comodín perfecta para no confirmar ni desmentir nada y dejar a medio Twitter analizando cada palabra como si fuera un tratado filosófico).
Cerró con la posta: «hay conexiones que no necesitan título, ni fotos, ni confirmación… eso lo sabemos solo nosotros» y un «nos vemos en la pista» que provocó más teorías conspirativas que un capítulo de un true crime. La gente, obvio, lo tomó como confirmación con moño y regalo incluido.
Nadie confirmó nada, todos insinuaron todo, y el verdadero campeón de esta temporada es el misterio.

