Resulta que en la muni. de Calingasta alguien practicó el arte de la desaparición mágica de fondos con una precisión que ni David Copperfield. El intendente, Sebastián Carbajal, revisó los papeles y se encontró con un agujerito de nada menos que 108 millones de pesos. ¡Casi nada! Con esa plata mínimo, le ponés aire acondicionado a cada piedra del departamento.
El «Modus Operandi»: La Hormiga Ninja El intendente dice que acá no hubo un golpe maestro tipo «La Casa de Papel» donde se llevaron todo en un camión blindado. No, señores. Acá aplicaron la técnica del «robo hormiga»: sacar de a puchitos, como quien le roba un caramelo al frasco de la abuela, pero durante años.
La sospecha recae sobre la ex tesorera, Martha Noelia Campos, quien al parecer se tomó muy a pecho el dicho de «grano a grano se llena la gallina», pero en este caso, ¡la gallina se estaba llevando todo el gallinero! Cuando el intendente le pidió explicaciones, ella aplicó la vieja y confiable fórmula, el silencio, las demoras y el «no sé qué pasó, se habrá evaporado».
¿Una fiesta compartida? Pero ojo, que el intendente no descarta que haya más gente metida en este circo. Se está mirando con lupa desde la época del ex intendente Jorge Castañeda. ¡Aquí hay más giros de guion que en una pelea de la LLA. La justicia ahora tiene un año para investigar, mientras la ex tesorera fue enviada a hacer tareas administrativas lejos de cualquier caja fuerte, por si las moscas. El mensaje del intendente fue claro: «¡Esa plata es de los calingastinos!». Básicamente, el pueblo puso la moneda para servicios y alguien decidió que era un buen fondo de retiro personal.
¡Seguiremos informando sobre este caso donde los únicos que no se enteraron de la fiesta fueron los contribuyentes!

