Tras avanzar por penales ante O’Higgins e instalarse en los octavos de final de la Conmebol Sudamericana, el plantel de Boca Juniors permaneció este viernes en Rancaga, donde se entrenó por la mañana bajo techo debido a la lluvia en la ciudad chilena. Luego, en horas de la tarde, emprendió el viaje directo a Rosario pero nuevamente el clima trastocó un poco los planes del Xeneize.
La delegación de Boca se vio obligada a permanecer en el avión debido al peligro generado por las tormentas eléctricas que azotan a la provincia de Santa Fe. Si bien aterrizaron antes de las 21 horas, se demoró el arribo al hotel, en el cual cientos de hinchas los esperaban bajo la torrencial lluvia para expresarles su fanatismo. Pero la espera bajo la lluvia valió la pena ya que el plantel arribó a la concentración y le regaló a su gente un rato con ellos para firmar autógrafos y posar para los fotos.
Con relación al once que pondrá Rodolfo Arruabarrena ante Newell’s se espera que no realice demasiadas modificaciones como sucedió ante Deportivo Riestra y le terminó significando un dolor de cabeza por la goleada sufrida. El entrenador evaluará a los que estén con molestias físicas y seguramente decida algunos cambios con relación al equipo que superó la llave de playoffs de la Conmebol Sudamericana.
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