Después de años de vueltas, reuniones, papeles y explicaciones, finalmente notificaron a 11 ex funcionarios, no sabemos si el Acueducto va a llevar agua, pero la causa ya empezó a generar corriente. Marcelo Arancibia, el abogado denunciante dice que es un “hecho histórico”, después de tanto tiempo, que un expediente se mueva ya califica como obra de infraestructura. Ahora los muchachos tienen que designar abogado porque vienen dialogos que podrían ser irreproducibles:
—¿Qué hacemos?
—Busquen abogado.
—¿Tan grave?
—No sabemos. Pero por las dudas, que sea rápido.
Y atención con noviembre, porque se termina la etapa preparatoria y la Fiscalía tendrá que decidir si avanza con imputaciones o archiva la causa, o sea llega el momento de la gran pregunta, ¿hay agua para tanto acueducto, o era solamente presupuesto líquido para meter la mano en la lata?
La denuncia cuestiona licitaciones, materiales, certificaciones, costos y posibles sobreprecios, suavecito ¿si? Con 210 millones de dólares de presupuesto inicial, uno entiende que los investigadores van a revisar hasta el último tornillo, otros dicen que ni en sueños se van a meter en el tema. A esta altura deberían hacerle una auditoría hasta al kioskero que vende libros en la puerta de OSSE.
Y como la investigación alcanza a funcionarios de distintas etapas, parece que la Fiscalía decidió hacer memoria completa, acá no alcanza con preguntar, “¿Quién hizo la obra?”
Ahora la pregunta parece ser, “¿Quién estaba, quién llegó, quién se fue, quién firmó, quién autorizó y quién justo ese día tenía el celular apagado?” Mientras tanto, noviembre se viene acercando peligrosamente. La Fiscalía deberá decidir si hay elementos para avanzar o si el expediente termina archivado. Así que paciencia, si el Acueducto Gran Tulum tarda tanto en llevar agua como la causa en llegar a una definición, ¡vamos a terminar bañandonos con agua del próximo siglo!

