Lo de la Cámara Minera ya no es una interna; es una guerra fría con momentos de guerra caliente y sonrisas de velorio en las fotos oficiales. La conducción anterior duró nueve meses, es decir menos que un embarazo y con menos resultados que dieta de enero. Un paso fugaz que dejó una institución como un muestrario mas egos que estrategia. La última reunión fue la escenografía perfecta; caras nuevas, apretones de mano, foto prolija y abajo de la mesa, patadas dignas de final de Libertadores. José Luis Morea (( José Luis Morea, actual CEO de Vicuña Corp, el megaproyecto de cobre que integra Josemaría y Filo del Sol en San Juan, trabajó en Central Puerto y, por extensión, para el grupo empresario liderado por la familia Caputo. En 2017, Morea dejó el sector privado para unirse al Gobierno de Mauricio Macri como Jefe de Asesores en el Ministerio de Finanzas, bajo el mando de su amigo Luis «Toto» Caputo)) asumió como presidente, Marcelo Álvarez (Veladero)como vice y Sandra Barceló como ejecutiva. La interpretación sin maquillaje, es que llegaron los pesos pesados a quedarse con todo. El interés directo de Luis «Toto» Caputo en el proyecto Vicuña es absolutamente total.
La salida de la anterior conducción no fue un cambio, fue un desalojo motivado por alguien. El momento exacto en que la cosa pasó de “diferencias” a “sálvese quien pueda”. Durante años, el oro mandó, y Veladero era el patrón de estancia y el resto miraba desde la tribuna. Pero ahora el cobre empezó a crecer y no vino a pedir permiso, vino a correr a los dueños de la mesa. Ahí entra Vicuña, que cayó como elefante en bazar. En dos movimientos pasó de actor a protagonista, y dejó a más de uno mirando con cara de “¿en qué momento me sacaron el sillón?”. El episodio del ENRE fue directamente pornografía de poder, Milei dando la orden directa para los 25 años de prioridad eléctrica para Vicuña. Un cuarto de siglo. Básicamente, se quedaron con la llave de la luz y guardaron el interruptor en la caja fuerte. Los Azules, mientras tanto, mirando el enchufe como quien llega tarde al reparto: “che… ¿y nosotros?”. Respuesta implícita: “hablá con el que manda”, o sea con Milei o Karina Milei que dieron esa orden al ENRE. ¿Porque?, como diría Pagni, «No lo sabemos o no queremos saberlo».
Y ahí aparece otro elefante en el bazar. ¿Puede conducir la Cámara el hombre del Ministro de Economía Luis «Toto» Caputo como es José Luis Morea, alguien que al mismo tiempo compite a matar con otro socio?. Sí, claro, también podés invitar a tu ex a tu casamiento, la pregunta es cuánto dura la fiesta sin que vuele una copa. El adios a ejecutivos de la mina Veladero fue otro bombazo. «Cuando un amigo se va»…queda un agujero negro que no se sabe como se cubrira. Ante este panorama Barrick, hechó mano a Álvarez demostrando reflejos deluxe. Metió un peso pesado para no seguir perdiendo territorio. ¿Alcanza?, esto ya no es ajedrez, es póker. Y por si faltaba gente que diga lo que todos cuchicheaban en los pasillos, empresarios integrantes de la Cámara hablan de «inacción» sin sutilezas, sin diplomacia, sin vaselina. Sorprende que uno de ellos dejó caer «La mala fé de algunos» en el manejo de los acuerdos, no podían organizar ni un asado sin que termine a las piñas».
Mientras tanto, adentro conviven empresas y proveedores. Morea se animo a dictarle al Gobernador Marcelo Orrego lo que tenía que hacer con respecto al pedido de una ley de protección a los proveedores mineros locales. Unos quieren libertad total; los otros, leyes que los protejan. Es como sentar a un león y a un carnicero a discutir el menú, lo que es seguro es que alguien termina lastimado. Hoy la Cámara es un campo minado literalmente hablando, Oro vs Cobre, viejos caciques vs. nuevos dueños del circo, intereses cruzados, y una caja de poder que nadie quiere soltar. El nuevo liderazgo vende que habrá equilibrio. Sí, equilibrio como el de un borracho en la cornisa del campanil. Porque lo que está pasando no es un simple cambio de etapa, es una toma de poder con modales de cóctel y ambiciones elegantes. Acá no se están disputando ideas,
se están disputando quién maneja el gran, gran, gran negocio de la mineria en San Juan. La pelea es por eso, y la institucionalidad en la Camara Minera de San Juan pasara a ser apenas un decorado.

