A menos de tres meses de la prevista entrada en vigor del reglamento 1115 de la Unión Europea (UE) antideforestación, la industria frigorífica argentina busca despejar las dudas de los importadores europeos sobre el cumplimiento de las nuevas exigencias. Durante la feria SIAL París 2026, representantes del sector mantuvieron reuniones con compradores de distintos países para explicar cómo funciona el sistema de trazabilidad desarrollado en la Argentina.
La normativa europea, cuya aplicación está prevista para el próximo 1° de enero, exige que los productos que ingresen a ese mercado, entre ellos la carne vacuna, no provengan de tierras deforestadas después de diciembre de 2020. Para demostrarlo, los importadores necesitan información sobre el origen de los animales y los establecimientos donde fueron producidos. El sector privado argentino desarrolló el sistema Visec, que reúne datos de trazabilidad sanitaria y ambiental para responder a estos requisitos.
En este contexto, la Argentina participa de la feria SIAL París 2026 con 30 empresas exportadoras de carne vacuna, en un pabellón de 1000 metros cuadrados organizado por el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (Ipcva). Georges Breitschmitt, presidente de la entidad, detalló a LA NACION que durante el encuentro mantuvieron reuniones con 52 importadores europeos. Además de las negociaciones comerciales, el objetivo fue mostrar el trabajo realizado por la cadena de ganados y carnes para poder seguir exportando a ese mercado.
Durante las reuniones, los representantes argentinos les proyectaron a los compradores un video para mostrarles cómo funciona el sistema de trazabilidad. Según explicó Breitschmitt, la presentación permitió recorrer el proceso mediante el cual se reúne la información sobre los animales y los establecimientos ganaderos, hasta que los frigoríficos la ponen a disposición de los importadores a través de Visec. De esta manera, buscaron explicarles cómo pueden obtener los datos necesarios para cumplir con la normativa.
Entre los compradores que participaron de los encuentros hubo representantes de Alemania, Países Bajos, Portugal e Italia. Según informó el Ipcva, las consultas estuvieron relacionadas principalmente con el funcionamiento de la plataforma, la información que recibirán las empresas europeas y la participación de los productores ganaderos.
En esos encuentros, los representantes argentinos también dejaron en claro que el país nunca estuvo de acuerdo con esta medida unilateral de la UE, aunque el sector privado y organismos públicos trabajaron en conjunto para desarrollar las herramientas necesarias. Breitschmitt aclaró que la obligación de cumplir con el reglamento recae sobre los compradores europeos. “El que tiene la diligencia debida es el importador y se la traslada al exportador para que le suministre la información”, precisó.
Una de las principales consultas estuvo relacionada con la disponibilidad del sistema de trazabilidad. “Estamos listos hace tiempo”, aseguró Breitschmitt. Por eso, les recomendaron a los importadores comenzar a realizar pruebas antes del 1° de enero para detectar posibles inconvenientes.
Según detalló, ya se realizaron más de 120 embarques mediante Visec y se controlaron aproximadamente 1,5 millones de caravanas. Además, confirmó que actualmente hay 52 importadores registrados en la plataforma, que pueden acceder a los datos necesarios para preparar la documentación exigida.
Breitschmitt señaló que, a diferencia de lo que ocurría en encuentros anteriores, como la feria Anuga del año pasado, ahora notan a los importadores europeos “mucho más informados” sobre las nuevas exigencias. Sin embargo, todavía quedan cuestiones pendientes del lado europeo. Según la información que recibió, Grecia y Polonia se encuentran entre los países que aún no tienen designadas las autoridades encargadas de controlar el cumplimiento del reglamento.
Otra de las inquietudes estuvo relacionada con las posibles sanciones si se detectan errores durante los primeros meses de aplicación. Según las conversaciones mantenidas en la feria, podría existir un período inicial para ajustar el funcionamiento del sistema. “No es que van a salir de inmediato a sancionar al importador que esté con algo mal, sino que se va a buscar en un primer tiempo afinar el proceso”, explicó Breitschmitt. De todas maneras, se trata de una posibilidad mencionada durante los encuentros y no de una decisión oficial confirmada.
Por otra parte, la participación de los productores ganaderos es uno de los puntos que más interesa a los compradores europeos. Para demostrar que la carne proviene de zonas libres de deforestación, los frigoríficos necesitan contar con información sobre los establecimientos donde se criaron los animales. Por eso, los productores que quieran abastecer a la industria exportadora con destino a la UE deben incorporarse al sistema de trazabilidad.
En ese sentido, Breitschmitt aclaró que Visec no es una certificación privada por la que los productores deban pagar, sino una herramienta que reúne datos sobre deforestación, cuestiones fiscales, pueblos originarios y condiciones laborales. Esa información se entrega a los importadores en un formato que les permite cumplir con los requisitos europeos.
Las exigencias ambientales tampoco son las únicas cuestiones que preocupan a la industria frigorífica. Según se informó, durante la feria los compradores internacionales también plantearon requisitos relacionados con la resistencia a los antimicrobianos, los residuos y el bienestar animal, además de las condiciones ambientales de producción.
Según Breitschmitt, la Unión Europea concentra alrededor del 10% de las exportaciones argentinas de carne vacuna en volumen, pero representa el 20% del valor total de las ventas externas. Además, señaló que unos 2,5 millones de animales faenados están vinculados con ese mercado.

