San Juan vive una revolución silenciosa. No, no es la del litio, ni la de las apps de delivery: es la del papeleo del transporte, y resulta que acá sí que hay entusiasmo. Ya es importante los valientes que se metieron al Registro Provincial del Transporte (ReProTran) para blanquear su trabajo de taxi, remise o app, y 750 ya salieron con la habilitación bajo el brazo, como quien sale del gimnasio con la constancia de que sí, entrenó.
Mientras tanto, en un rincón oscuro de la provincia, un Volkswagen Gol modelo «no preguntes» con cartel de remise casero está sudando frío. Porque acá la joda se terminó: el sistema es online, gratis, y —lo más importante para el trucho promedio— no tiene cupo. Es decir, ya no hay excusa de «no entré porque no había lugar». Ahora entrás vos, entra tu vecino, entra tu primo el que maneja un Corsa que suena a licuadora, y si no te registrás quedás mirando desde afuera, con las manos en los bolsillos y la ansiedad al mango.
El trámite se hace con el usuario y clave del Ciudadano Digital (SIDI), así que ni siquiera podés decir «no tengo internet» como excusa del living de tu casa. Te registrás como conductor, metés el auto, y si tenés el Corsa a nombre de tu tía por leasing, tranquilo: ahora también entra en el sistema. El trucho leasing quedó sin excusas.
Y acá viene la parte que más les debe estar arruinando la siesta a los informales: cada chofer y cada auto habilitado va a tener una constancia digital con código QR. O sea que ya no alcanza con tener una calcomanía plastificada pegada con cinta en el parabrisas que diga «REMISE» en Word Art. Ahora cualquier inspector, con el celular, te escanea y en dos segundos sabe si sos parte del sistema o si sos un espejismo con ruedas.
La patente pasa a funcionar como identificación del vehículo, y los conductores quedan asociados a su DNI, así que el clásico «el auto es de un amigo, yo solo lo manejo los findes» ya no cuenta como coartada.
¿Y qué pasa con los que sigan laburando sin anotarse? Bueno, ahí la Secretaría de Tránsito y Transporte los va a estar esperando con las sanciones bajo el poncho. Traducción: el que la siga jugando de invisible, va a terminar siendo muy visible, pero en el peor sentido.
Eso sí, hay un dato para los autos veteranos: no pueden superar los 10 años, pero los que ya venían laburando tienen prórroga hasta fin de 2026. O sea, el Falcon del tío todavía tiene un poquito de tiempo extra antes de jubilarse oficialmente.
Conclusión: el ReProTran sigue abierto, sin cupos, sin excusas y con QR en mano. Los que se blanquean, tranquilos. Los truchos… bueno, que se vayan preparando, porque el celular del inspector ya viene con lector de código y sin ganas de creer en cuentos.

