WASHINGTON.- Las Fuerzas Armadas de Estados Unidos destruyeron cinco buques petroleros iraníes después de que la Guardia Revolucionaria de Irán atacara una embarcación de guerra estadounidense, informó el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) este martes a través de sus redes sociales.
Según el comunicado, los ataques se produjeron luego de que Irán intentara alcanzar en dos ocasiones, durante los últimos dos días, al buque de guerra estadounidense con misiles balísticos.
La televisión estatal iraní también informó que las fuerzas estadounidenses atacaron al menos tres buques petroleros cerca del puerto de Jask, en el sur de Irán, y de la isla de Jarg, en el Golfo Pérsico. Las tripulaciones de las embarcaciones fueron evacuadas.
Se trata de la última escalada en una serie de ataques y represalias entre Washington y Teherán, que retomaron las hostilidades después de más de seis meses de guerra.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, advirtió que Estados Unidos no permitirá que los ataques iraníes queden sin respuesta. “Irán sigue tratando de atacar buques navales de Estados Unidos. Y por cada vez que lo hagan o lo intenten, van a perder buques petroleros. Y creo que verán eso de nuevo hoy”, dijo Rubio este martes, durante una visita a Colombia.
La respuesta de Teherán llegó con una advertencia de la Armada de la Guardia Revolucionaria a las tripulaciones de los petroleros en puertos de Kuwait y Bahréin, a las que instó a abandonar de inmediato sus embarcaciones ante posibles represalias. Las fuerzas iraníes acusaron a ambos países de albergar tropas estadounidenses y colaborar con los ataques.
“Advertimos a todos los petroleros presentes en los puertos kuwaitíes y bareiníes, que acogen a estos terroristas y son cómplices de sus fechorías (…) Les advertimos que abandonen sus buques, porque serán tomados como objetivo”, declararon los Guardianes de la Revolución, según informó la agencia oficial Irna el miércoles.
Los ataques tuvieron como antecedente una operación del sábado, cuando el ejército estadounidense informó que había atacado tres embarcaciones petroleras iraníes después de que sus buques de guerra fueran blanco de misiles balísticos. En esa oportunidad, advirtió que, “si es necesario, destruirá la limitada y expuesta flota petrolera de Irán”. Teherán anunció posteriormente planes para establecer una nueva “zona de exclusión” cerca del estrecho de Ormuz, dirigida a las embarcaciones que pretendieran transitar por ese paso.
La disputa por el control del estrecho tiene consecuencias sobre el mercado energético: antes de la guerra, por allí circulaba aproximadamente una quinta parte del petróleo comercializado en el mundo. El encarecimiento de la energía genera problemas políticos para el presidente Donald Trump y el Partido Republicano de cara a las elecciones legislativas que se celebrarán en noviembre en ese país.
En tanto, el bloqueo estadounidense a los puertos iraníes asfixia la economía del país persa al limitar sus exportaciones de petróleo. En paralelo, las fuerzas de Washington han ayudado a un número limitado de barcos a atravesar el estrecho por una ruta frente a Omán. Irán, por su parte, pretende que las embarcaciones sigan un recorrido de su elección por el paso, considerado antes de la guerra una vía marítima internacional.
Como parte de la presión económica y militar de Trump, Washington impuso este martes nuevas sanciones contra la industria de la aviación iraní. Las medidas apuntaron a más de una veintena de aerolíneas comerciales y privadas, además de proveedores extranjeros de servicios de carga, con el objetivo de aislar a Teherán de sus socios comerciales.
Con información de AP y AFP.

