Luego de solo cuatro meses en el cargo, el coordinador nacional para la Lucha contra el Lavado de Activos, la Financiación del Terrorismo y la Financiación de Armas de Destrucción Masiva, Agustín Flah, le presentó su renuncia al ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques.
Fuentes del Gobierno sostuvieron a este diario que Flah, representante argentino ante el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) dejó el cargo por motivos estrictamente económicos. “Renunció para reabrir su estudio jurídico, porque ambas tareas son incompatibles y no le alcanzaba el sueldo”, comentó una fuente oficial con conocimiento de la dimisión.
A través de un posteo, que siguió a la difusión de la novedad por el diario Clarín, Flah aclaró que “tras más de 25 años de trayectoria profesional en la prevención del lavado de activos, continuaré trabajando con el mismo compromiso y seguiré vinculado al Ministerio de Justicia en carácter de asesor”.
Desde el Ministerio de Justicia confirmaron que Flah, abogado recibido en la UBA y Master en Derecho graduado con honores en la London School of Economics según su currículum, seguirá bajo la órbita del ministro Mahiques.
Llegado al Gobierno pocos días después del nuevo ministro, que asumió el cargo en marzo, Flah cumplió según fuentes oficiales con las expectativas de Mahiques y representó a la Argentina en la reunión plenaria del GAFI, en París, a mediados de junio. El ya exfuncionario encabezó la delegación argentina, de la que también formaron parte funcionarios de la Unidad de Investigación Financiera (UIF), uno de los actores con los que el cargo de Flah obliga a interactuar.
Según informó entonces el Gobierno, “los delegados de la Red Global del GAFI, que abarca más de 200 jurisdicciones y observadores, se reunieron en París para debatir sobre las amenazas en constante evolución que se ciernen sobre la integridad y la seguridad financieras mundiales”.
Flah también había sido propuesto como representante del Subgrupo de Revisión para las Américas del Grupo de Cooperación y Revisión Internacional del GAFI, aunque no había sido designado todavía en ese cargo.
Más allá de las razones económicas –muchos funcionarios de todos los ministerios se quejan por fuera de micrófono por los bajos sueldos que perciben– desde otros sectores del oficialismo dejaron trascender que Flah sostuvo en París algunas posturas “no acordadas con la Cancillería”, posiciones que generaron algún cortocircuito con el Palacio San Martín.
La dimisión de Flah se suma a la extensa lista de renuncias de funcionarios de distintos rangos desde que Javier Milei llegara a la Casa Rosada.
Un mes atrás, y con la oficialización de la salida de Gonzalo Pascual del directorio del Banco Nación, el gobierno libertario rompió el récord de renuncias de altos funcionarios políticos en una gestión democrática. Con esa dimisión ya eran 274, superando así la marca de Alberto Fernández en sus cuatro años de mandato, según el seguimiento periódico que realiza el politólogo Pablo Salinas, al que tuvo acceso LA NACION.
Según ese relevamiento, el gobierno de Milei superó también las rotaciones registradas a lo largo de las dos presidencias de Carlos Saúl Menem (201 y 114 en cada período), la de Mauricio Macri (190), los dos mandatos de Cristina Kirchner (158 y 127 en cada gestión), y los de Néstor Kirchner (140), Raúl Alfonsín (123), Fernando de la Rúa (119) y Eduardo Duhalde (69), estos dos últimos con mandato interrumpido mucho antes de su finalización.

