Se trata de Gustavo Naveda, quien había sido detenido por los incidentes que protagonizó en febrero de este año. Su defensa acordó con la fiscalía una suspensión de juicio a prueba, por lo que no quedará con antecedentes penales.
Gustavo Naveda, jugador de Trinidad, acordó una suspensión de juicio a prueba por un año tras ser acusado de golpear a Matías Esterman, de López Peláez, durante un partido. Como parte del acuerdo deberá reparar económicamente a la víctima y cumplir con tareas comunitarias. Si respeta las reglas de conducta y no comete otro delito, como el que perpetró, es decir, lesiones leves agravadas, quedará sin antecedentes penales.
A seis meses del violento episodio que protagonizó, el futbolista recibió finalmente el castigo judicial por el violento episodio que protagonizó dentro de una cancha de fútbol y que terminó con un rival inconsciente y con convulsiones. La Justicia homologó un acuerdo mediante el cual el futbolista deberá cumplir una suspensión de juicio a prueba (lo que se conoce como probation) por el término de un año, realizar tareas comunitarias y pagar una reparación económica de $300.000 a la víctima.
La medida fue acordada entre la fiscalía, representada por Alejandro Mattar, y la defensa encarnada por Jorge Guillén, y posteriormente fue homologada por el juez Matías Parrón. Durante el período establecido, el jugador deberá cumplir las reglas de conducta impuestas y realizar tareas comunitarias en un municipio correspondiente a su lugar de residencia.
El beneficio implica que, si Naveda cumple con todas las condiciones y no comete un nuevo delito durante el plazo fijado, la causa no derivará en una condena y el futbolista no quedará con antecedentes penales.
El episodio ocurrió después de un partido que López Peláez le ganó 3 a 0 a Trinidad. Matías Esterman, quien había formado parte del plantel de Trinidad durante la temporada 2025, se acercó a saludar a sus antiguos compañeros una vez terminado el encuentro. Según la acusación fiscal, fue en ese momento cuando Naveda lo golpeó en la cabeza. La agresión fue señalada por los investigadores como un ataque sin motivo y producto de la bronca por el resultado del partido.
El golpe tuvo consecuencias inmediatas. Esterman perdió el conocimiento y sufrió convulsiones, permaneciendo inconsciente durante aproximadamente 15 minutos. Además, sufrió una importante herida que le provocó una pérdida considerable de sangre: en el campo de juego quedó una mancha de unos 40 centímetros de diámetro. En un primer momento, los médicos que lo asistieron sospecharon que podía haber sufrido una fractura, aunque posteriormente esa lesión fue descartada en el hospital.
La Fiscalía había reunido distintos testimonios que complicaban la situación de Naveda. Entre los principales testigos estaban los árbitros del encuentro, quienes coincidieron en señalar al futbolista de Trinidad como el autor del golpe y aseguraron que Esterman no había provocado la agresión.
En la etapa inicial del proceso, Naveda había sido formalmente imputado por lesiones leves agravadas por haber sido cometidas en el contexto de un espectáculo deportivo. La acusación fue presentada por el fiscal Mattar, junto a la ayudante fiscal Roxana Riveros y la auxiliar Andrea Faraudo, de la UFI Genérica.
Durante aquella audiencia, la defensa negó los hechos relatados por el Ministerio Público, aunque no se opuso a las medidas de coerción solicitadas. Naveda, en tanto, decidió no prestar declaración. En esa instancia, el juez de Garantías Eugenio Maximiliano Barbera había dispuesto su libertad bajo medidas de coerción más morigeradas.
Ahora, con el acuerdo de probation homologado por el juez Matías Parrón, el caso tendrá una salida alternativa: Naveda deberá responder con una reparación económica y trabajo comunitario, pero evitará una condena penal efectiva si cumple las condiciones impuestas durante el próximo año.

