El fútbol de elite raramente perdona la inferioridad numérica, y menos aún en el escenario más exigente del planeta: la Copa del Mundo. Sin embargo, la historia de los mundiales guarda un rincón de honor para aquellos equipos que, lejos de refugiarse en la derrota previsible, duplicaron sus esfuerzos y sostuvieron la victoria con el corazón en la mano.
Paraguay se sumó a este selecto grupo al derrotar por 1-0 a Turquía en la primera ronda del Grupo D. El conjunto dirigido por Gustavo Alfaro se puso en ventaja de forma prematura gracias a un gol de Matías Galarza a los 2 minutos de juego. No obstante, los planes cambiaron drásticamente sobre el cierre de la primera mitad, cuando Miguel Almirón vio la tarjeta roja directa en el tiempo añadido (45’+3′). Con un jugador menos durante todo el complemento, la Albirroja resistió los embates turcos en un planteo heroico para sellar tres puntos de oro.
Este triunfo paraguayo evoca de forma inmediata los tres antecedentes emblemáticos de equipos que ganaron pese a jugar en adversidad numérica durante todo el segundo tiempo.
El ejemplo más cercano en el tiempo se dio en el Mundial de Brasil 2014, cuando Bélgica venció 1-0 a Corea del Sur. En aquel cierre del Grupo H, el mediocampista belga Steven Defour fue expulsado con roja directa a los 45 minutos. Pese a tener que afrontar todo el segundo tiempo en inferioridad, la jerarquía de los Diablos Rojos prevaleció y Jan Vertonghen marcó el gol del triunfo a los 78 minutos para desatar la fiesta europea.
Dos décadas antes, en el Mundial de Estados Unidos 1994, Italia firmó una de sus tradicionales muestras de carácter ante Noruega. Por el Grupo E, la Azzurra se quedó diez hombres de manera extremadamente prematura tras la expulsión directa del arquero Gianluca Pagliuca a los 21 minutos. El técnico Arrigo Sacchi debió sacrificar a su estrella Roberto Baggio para permitir el ingreso del guardameta suplente Luca Marchegiani. Con un desgaste físico descomunal durante más de una hora de juego, Italia se llevó la victoria 1-0 gracias a un testazo de Dino Baggio a los 69 minutos.
El registro histórico también viaja a Italia 1990, con Bélgica nuevamente como protagonista, ganándole 3-1 a Uruguay. El combinado belga ganaba con comodidad gracias a los tantos de Leo Clijsters y Enzo Scifo, pero el panorama se complicó a los 42 minutos con la expulsión de Eric Gerets por doble amonestación.
Con un tiempo completo por delante y frente a la presión charrúa, los belgas no solo resistieron, sino que Jan Ceulemans estiró la ventaja a los 47 minutos, haciendo estéril el posterior descuento de Pablo Bengoechea.
En ese mismo torneo, Austria logró vencer 2-1 a Estados Unidos tras sufrir una expulsión a los 32 minutos del primer tiempo la roja de Peter Atner. A pesar de quedarse con diez jugadores en la etapa inicial y tener que disputar todo el complemento en desventaja numérica, el combinado austriaco golpeó en los momentos justos con goles de Andreas Ogris y Gerhard Rodax. El posterior descuento norteamericano sobre el final no alcanzó para empañar una resistencia fantástica.
Son partidos marcados por la épica, el sufrimiento y el orden táctico, donde jugar con diez hombres no significó una sentencia de descarte, sino el combustible ideal para escribir una página dorada en la historia de los mundiales.

