“La inteligencia artificial (IA) ya está aquí. Por lo tanto, luchar contra ella es, en cierto sentido, librar una batalla que vamos a perder. Así que encontrar formas de trabajar con ella es el camino más valioso que podemos seguir”, dijo la actriz estadounidense Demi Moore en el marco de la 79° edición del Festival de Cannes, que finalizó este fin de semana.
Sus dichos no son casualidad: en esa misma ciudad, que año tras año recibe a los más prestigiosos artistas de la industria, se presentó Hell Grind, un largometraje de 95 minutos hecho íntegramente con esta tecnología. Su realización llevó apenas dos semanas y costó US$500.000, según informó The Wall Street Journal. La startup con sede en San Francisco Higgsfield AI —valuada en US$1300 millones en su última ronda de inversión y con ingresos anuales de US$400 millones— fue la encargada de desarrollar el proyecto.
“Una película tradicional costaría a partir de 50 millones de dólares. El cine está cambiando”, comunicó la firma a través de X.
“Mi principal objetivo como cineasta siempre fue contar historias. Este es un caso en el que la IA puede darte la herramienta para mostrarle al mundo tu historia”, señaló Adilet Abish, director y productor creativo interno de Higgsfield AI.
Sin embargo, Hell Grind no formó parte de la selección oficial del Festival, sino que su proyección tuvo lugar en el Marché du Film —también conocido como Mercado de Cannes—, un evento paralelo enfocado en la venta y financiamiento de contenidos audiovisuales.
El detrás de escena
Toda película requiere de actores, equipos técnicos, cámaras y sets. Pero en el caso de Hell Grind, lo único que se necesitó fueron prompts —indicaciones que se les da a los modelos de IA—, aunque con una particularidad: contar con al menos 3000 palabras. ¿El motivo? Lograr consistencia y coherencia entre los diferentes planos.
En ese proceso, las habilidades cinematográficas juegan un rol esencial, según Adil Alimzhanov, responsable de contenidos en Higgsfield AI. “Tenés que entender la composición de cámara y cómo cambian los planos. Por ejemplo, no podés tener dos primeros planos seguidos: primero necesitás un plano general para establecer la escena”, explicó Alimzhanov a The Wall Street Journal.
Las instrucciones contenían requisitos clave, como el estilo visual, la iluminación y el tipo de cámara. Incluso, era fundamental recordar a la IA respetar las leyes de la física. Por ejemplo: “Gravedad e inercia respetadas: la masa tiene peso real, sombras de contacto correctas, sin objetos flotando”.
Aún con todas esas indicaciones, los resultados no siempre eran los esperados. El procedimiento, entonces, consistía en lo siguiente: cada prompt generaba alrededor 15 segundos de metraje. Aquellos 15 segundos debían ajustarse en diferentes intentos hasta, finalmente, obtener la mejor versión.
Por este motivo, los primeros 25 minutos de la película requirieron 16.181 generaciones de video, que luego se tradujeron en 253 tomas definitivas. “Vi cientos de videos descartados porque el ojo de Roco [el protagonista] temblaba mal, o porque no apretaba bien la mandíbula, o porque la cámara no se movía completamente hacia la derecha”, recordó Alimzhanov.
¿Una oportunidad de negocio?
Para Federico Posternak, CEO y runner de Kenya Films, la productora detrás de éxitos como Argentina, 1985, y La Odisea de los Giles, el avance de la IA supone un cambio para realizar una mayor cantidad de producciones, con una menor cantidad de recursos. Sin embargo, destaca un problema: hoy la tecnología está por encima de las historias.
“No me parece muy interesante el cuento que van a contar”, comenta a LA NACION sobre el tráiler de Hell Grind. Y agrega: “Hay algo que todavía no sucedió, y es que la IA no está puesta en función de contar un cuento. Da la sensación de que se cuenta cualquier cosa porque se puede hacer de una manera más barata”.
En ese sentido, ve poco probable que los espectadores se sientan atraídos por este tipo de contenidos. “Son productos muy básicos. No veo a estas empresas haciendo El Padrino”, precisa.
Por su parte, Rodrigo H. Vila, fundador y socio de la productora Cinema 7 Films, y director de las películas de The letter y The last man, apunta que la gran incógnita surgirá con las nuevas generaciones: “Ahí la propia gente puede dar la sorpresa”.
Otro de los grandes interrogantes es qué sucederá con los puestos de trabajo. A pesar de la incertidumbre, la historia del cine demuestra que los profesionales de la industria siempre debieron reinventarse. “El paso del tiempo va generando nuevas tecnologías. Pasamos del cine mudo al sonoro, del blanco y negro a color”, detalla Vila. Por este motivo, describe a la IA como la llegada de “una herramienta más”.
“Seguís necesitando un director que tome decisiones, un director de fotografía que se encargue de la luz y del cuadre. Hay un montón de cosas que no deberían desaparecer”, suma Posternak. Sin embargo, ambos expertos opinan que los puestos más afectados podrían ser aquellos vinculados a los efectos visuales.
El arte del prompt
Desde su irrupción en la industria, Vila experimenta con esta tecnología. “No hay un solo software que condense absolutamente todo para hacer una película de 95 minutos. Tenés que componer el personaje, el entorno, el movimiento, el color”, explica a este medio.
Respecto al tráiler de Hell Grind, opina: “Se nota todavía que es IA, sobre todo en los personajes humanos, donde faltan un montón de sutilezas que tenemos las personas”.
Pablo Martín, fundador de Moire Studio AI, firma que trabaja en conjunto con Vila, comparte una mirada similar: “Tiene una impronta muy de redes sociales, pero tiene consistencia. Es decir, logra que el actor sea el mismo en las diferentes escenas”.
Entonces, ¿qué se necesita para alcanzar resultados verdaderamente cinematográficos y sumergir al espectador en la historia? Para Martín, la clave es buscar la imperfección. “La IA tiende a hacer todo perfecto. Si queremos que sea cinematográfico, se tienen que ver los poros y las arrugas en la piel de los personajes, tiene que haber movimientos de cámara que parezcan que una persona tiene la cámara en la mano”, ilustra. Allí, la formación cinematográfica marca la diferencia a la hora de escribir un prompt.
El futuro es incierto, pero Posternak mantiene una mirada optimista: “Desde la existencia del cine hubo nuevos inventos que amenazaron con su existencia. En algún momento fue la televisión, el videocassette, el DVD y Blu-Ray, y las plataformas. Creo que el cine va a seguir existiendo. Hay algo en esta cuestión de sentarse todas las personas en una misma sala a ver lo mismo”.
Y concluye: “Todo esto va a generar algún cambio, pero las buenas películas van a seguir encontrando su camino”.

