En San Juan ya no se habla de alianzas electorales, Ahora se habla de “terapia de pareja política”. el PRO y los libertarios están tratando de convencerse que pueden convivir sin arrancarse los ojos con una cucharita de helado vencido.
La noticia cayó como un piano desde un décimo piso, dirigentes del PRO sanjuanino ya ven con buenos ojos una alianza con La Libertad Avanza para frenar el regreso del kirchnerismo. Pasaron de decir “estos libertarios están locos” a “bueno, pero locos útiles”. Y ahí apareció otra vez el inefable, inclasificable y peligrosamente perfumado Agente Rumor.
Esta vez entró disfrazado de pastor casamentero de Las Vegas, con sotana violeta, moño amarillo, una motosierra colgada como guitarra eléctrica y un libro titulado: “Cómo abrazar a tu enemigo sin que te robe la billetera”. “Hijos míos… hoy uniremos en santo matrimonio al PRO y a La Libertad Avanza, si antes no se matan por las candidaturas”— anunció mientras tiraba arroz y sobres con encuestas truchas.
La escena política sanjuanina parece una cita de Tinder organizada por Mauricio Macri y Karina Milei después de tres fernets y media docena de blanco escurrido de cartón. Seamos sinceros, hace dos años se trataban como ex tóxicos, los del PRO decían que los libertarios eran “un grupo de economistas con insomnio y problemas de ira”, y los libertarios respondían que el PRO era “kirchnerismo con camisa planchada”.
Pero ahora descubrieron el pegamento universal de la política argentina:
«el espanto al regreso del kirchnerismo y sus ladrones». Entonces comenzaron las negociaciones, el PRO puso condiciones, “Queremos lugares en las listas.”, LLA respondió “Perfecto pueden ir en el octavo suplente atrás del sobrino del community manager.”
Enzo Cornejo mira todo como un gerente de hotel que intenta unir dos familias que se odian antes que destrocen el lobby y arruinen su casamiento con Peluc. Mientras tanto, Joe Peluc sigue defendiendo la pureza libertaria como un monje shaolín de la balanza. El Agente Rumor volvió a infiltrarse.
Ahora apareció disfrazado de árbitro de boxeo político, pantalón violeta, saco amarillo patito, silbato oxidado y un casco antimotines con stickers de Milei, Macri y Rocky Balboa. “En esta esquinaaaa, los PRO con ansiedad electoral, y en la otraaaa, los libertarios con déficit de paciencia del 3%. ¡Peleen!”
El problema es que todos quieren “unidad”, pero nadie quiere ceder una silla. Parecen veinte gatos tratando de entrar en la misma caja de zapatos. En Buenos Aires ya vienen ensayando este matrimonio por conveniencia, Ritondo, Santilli y compañía empujan acuerdos con LLA bajo el lema “antes violetas que chupar pantymedias de Cristina Kirchner”.
Claro que la militancia todavía no sabe si festejar o llamar a un exorcista, porque ver a algunos dirigentes del PRO abrazando libertarios genera el mismo efecto visual que encontrar a Adorni presentando la declaración jurada suya y la del Guasón. Mientras tanto, el kirchnerismo-peronismo observa desde la tribuna, comiendo pochoclos y esperando que la alianza explote antes del cierre de listas.
Pero el Agente Rumor no pierde la esperanza, La última vez lo vieron disfrazado de wedding planner electoral, repartiendo invitaciones que decían; “SE CASA EL AMARILLO CON EL VIOLETA”, Código de vestimenta: Traje republicano, Chaleco antibombas, Y casco protector por las traiciones internas que siempre vienen.
La fiesta promete, Karaoke de operaciones políticas del LLA San Juan contra el gobierno de Orrego, Lluvia de carpetazos de pedidos de informes que se pasan por el traste, Mesa dulce financiada con lágrimas de radicales abandonados y los mimosos del catering de siempre, Y un vals interpretado por economistas peleándose por el déficit cero, y para saber la marca de la tintura que usa Melconian.
En Argentina las alianzas políticas duran menos que un celular en manos de un motochorro, pero dejan mejores escenas cómicas que cualquier plataforma.

