La gran cena minera de San Juan dejó una conclusión demoledora: en esta provincia ya no se habla de clima, fútbol ni inflación. Ahora cualquier conversación arranca con “¿cuánto da el cobre?” y termina con alguien haciendo un calculo imaginario sobre litio mientras mastica un canapé de salmón.
El Agente Rumor estuvo ahí, infiltrado, camuflado, invisible. Primero entró disfrazado de empresario canadiense. Nadie sospechó porque caminaba mirando cerros y diciendo:
—“Interesting… very interesting…” Después se puso un chaleco fluorescente, agarró una carpeta vacía y automáticamente lo dejaron pasar a todas las mesas. En minería, si llevás casco y cara de preocupado, ya sos consultor internacional.
La cena estaba llena de personajes extraordinarios, estaba el empresario minero que hablaba de millones de dólares con la misma naturalidad con la que uno pide un cortado,
“Sí, el proyecto mueve unos 12 mil millones, ¿queda flan?”. También apareció el funcionario entusiasta, que ya no transpira café sino cobre molido y saludaba a todos con frases motivacionales; “De la mano de Marcelo San Juan despega”, “De la mano de Marcelo, se vienen inversiones históricas”, “De la mano de Marcelo, ¿probaste el bife de chorizo?”
Pero cuando ingresó Karina Milei el ambiente cambió automáticamente. Hubo empresarios que se acomodaron el saco más rápido que candidato en debate televisivo. Algunos dejaron de comer de golpe, otros empezaron a sonreír exageradamente y uno casi se atraganta con una bruschetta intentando saludar al mismo tiempo.
El Agente Rumor observó escenas conmovedoras: ejecutivos que caminaban alrededor de Karina como satélites diplomáticos, asesores transpirando como si rindieran matemática financiera y dirigentes tratando de parecer relajados mientras tenían la rigidez corporal de una estatua de plaza.
El Agente Rumor detectó rápidamente al espécimen más peligroso de la noche, el O.M.E. (“Opinólogo Minero Express”), ese señor que hace seis meses vendía alarmas domiciliarias y ahora explica geopolítica del litio como si hubiera fundado la dinastía VARTA, “Mirá, el futuro está en los minerales críticos”, y lo decía mientras confundía molibdeno con mozzarella. En otra mesa estaba el clásico político en modo networking extremo. Repartía sonrisas, palmadas y tarjetas como si fuera dealer de casino. Posaba para todas las fotos inclinando apenas la cabeza, en esa pose universal de, “Estoy gestionando algo importantísimo aunque en realidad estoy buscando dónde sirven el postre”.
El Agente Rumor nos informó que la comida también merecía investigación judicial. Había empresarios hablando de sustentabilidad mientras acumulaban cinco empanadas en en mantel “por las dudas”. Un consultor chileno preguntó si el Malbec “venía por litros”, y un asesor económico desapareció misteriosamente cerca de la mesa de los mini lemon pie. Pero el momento más espectacular ocurrió cuando tres ejecutivos discutieron durante cuarenta minutos sobre el futuro de la minería argentina, usando una servilleta como mapa estratégico. Uno dibujó una montaña, otro hizo flechas, el tercero escribió “RIGI” en mayúsculas y todos asintieron como si estuvieran de acuerdo con Adorni hasta el final.
El Agente Rumor tomó nota de todo mientras cambiaba de personaje cada veinte minutos. Fue mozo, geólogo, chofer, fotógrafo, periodista ensobrado, y hasta catador improvisado de vinos. En un momento casi lo descubren cuando preguntó, «Disculpe ¿el cobre se cultiva o se pesca?”. Un empresario australiano lo miró fijo durante diez segundos y respondió, “Mire yarco yarquísimo, depende del gobierno, ¿ud me entiende?”.
La noche avanzó entre promesas de inversiones, discursos optimistas y conversaciones donde cada tres palabras aparecía “productividad”, “infraestructura” o “oportunidad histórica”, todas esas palabras sacadas de un discurso sobre el tunel de Agua Negra de 1987.
Ya cerca del final, cuando algunos empresarios hablaban más lento por efecto del Malbec sanjuanino, surgieron frases memorables; “San Juan es la Arabia Saudita de los minerales”
Mientras todos se retiraban felices, llenos de contactos, proyectos y colesterol, el Agente Rumor abandonó el salón disfrazado de técnico en ventilación industrial, que ahora en San Juan tenemos eventos y cenas, donde alguien habla de miles de millones de dólares mientras otro pelea silenciosamente por la última cucharita de tiramisú.

