En el fútbol argentino pasan cosas increíbles. Pero pocas tan creativas como esta, cuando aparece alguien que muestra por dónde se fue la plata… la estrategia no es explicar la plata, La estrategia es sacar al tipo que encontró el mapa.
Es como si en un incendio, en vez de apagar el fuego, se dedicaran a romperle la manguera al bombero. Eso, exactamente eso, es lo que intentaron en la causa que le quita el sueño al señor Claudio “Chiqui” Tapia, el hombre que maneja la AFA con el mismo espíritu con el que un parrillero cuida su asado, “Nadie toca nada, nadie mira nada, y si preguntas… sos sospechoso”. La causa habla de más de 300 millones de dólares que pasaron por contratos de la Selección, una cifra tan obscena que si la imprimís en billetes de mil pesos, podrías construir una muralla desde Ezeiza hasta Qatar para que nadie vuelva a preguntar nada jamás. Pero lo más hermoso del caso no es el monto, es la comisión, un modesto 30%, un porcentaje tan desvergonzado que ni los piratas del Caribe cobraban tanto por saquear galeones. En realidad no era una comisión, era prácticamente un peaje con bandera, cabina y choripán massista incluido. La defensa dice “No miren acá, miren al que mira”, y el argumento de los acusados Tapia y Toviggino es digno de una obra surrealista, dicen que el empresario que consiguió los documentos no tiene derecho a estar en la causa. O sea que no discuten los papeles, no niegan los números, no explican la ruta del dinero, no quieren expulsar al tipo que trajo la linterna. Es una táctica brillante, porque si el médico trae el diagnóstico, lo mejor es operar al médico.
El problema para Tapia y Toviggino (El «Tesorero Matón de la AFA) es que esta vez no está jugando justamente dentro de la AFA, donde el reglamento puede cambiar más rápido que los descensos. Acá hay jueces, fiscales, tribunales extranjeros… y documentos que no se pueden borrar con una servilleta de cantina. Porque en el fútbol local argentino acomodar un fixture, reescribir una tabla o inventar un torneo con 28 equipos y tres campeones, pero en la Justicia, lamentablemente para el “Chiqui” y Toviggino, el VAR no lo maneja Barracas Central, o Central Córdoba de Sgo. del Estero, o Zamora el gobernador de esa provincia, o Sergio Massa.
Lo verdaderamente cómico es que todo el escándalo de la corrupción en la AFA gira alrededor de una pregunta infantil; ¿Dónde está la guita, donde están los millones y millones de dólares que entraron durante estos años de Tapia y Toviggino al frente de la AFA?? Y la respuesta institucional es “No sabemos, pero sabemos perfectamente quién hizo la pregunta…y eso sí que es grave porque es un traidor”. En cualquier país normal, primero investigan el dinero, después buscan responsabilidades. En el universo argentino de Tapia, Toviggino, Zamora y Massa, primero buscan quién encendió la luz,
después tratan de cortar la electricidad para que nadie vea algo. En el reino de Tapia y Toviggino, la regla más importante del juego no está en la AFA o en la FIFA, la regla más importante del juego era no quedar en offside, como finalmente quedaron.

