Cuentan por ahí —y cuando algo se cuenta tanto, algo debe haber— que en uno de los rincones más peronistas de San Juan omo es Chimbas, la Intendente Daniela Rodriguez levantó el teléfono y llamó a José Luis Gioja para acordar una reunión. Nada de fotos, nada de gestos públicos. Solo una charla privada… de esas que después se filtran completas. El tema fue el ya famoso Presupuesto 2026 de Chimbas, ese documento que pasó de ser técnico a convertirse en arma política. Daniela Rodríguez, en plena pulseada con su Concejo Deliberante, buscó respaldo, opinión y una señal. Y la respuesta habría sido tan elegante como punzante: » El peronismo debe cuidarse de estos quilombos , porque ya sabemos como terminan dañando la gestión, esto se está desmadrando y se tiene que poner orden«. La pelea desató una marea de comentarios en voz baja, nadie quiere quedar expuesto, nadie quiere tomar partido, todos miran el calendario electoral como si fuera mañana, y recién es en la segunda mitad del año que viene, porque en política el peor error es pelearse hoy con quien tal vez necesites pasado mañana, y justamente el PJ no está sobrado de gente que apunte al orden y no al quilombo. Del lado del flaco se comenta que no es bueno que peronistas aprieten a la intendente peronista por presupuesto, es decir por plata. ¡habrá sido una sugerencia o una orden del flaco?
En esa charla de domingo en la casa del flaco, también se habría hablado del veto. Y la señal fue clara: cualquier ejecutivo propone, el legislativo controla… pero no gobierna desde el escritorio ajeno. ¿Por qué esa reunión dominguera? Porque hay historias compartidas, campañas comunes y una pertenencia política que no se borra con el cambio de cargos. En ciertos momentos, algunos apellidos todavía ordenan.
Mientras tanto, el resto del peronismo con el presidente del partido Quiroga Moyano (Hay que avisarle que es presidente del PJ de San Juan) praticó el silencio absoluto. Mensajes sin definiciones, opiniones que no llegan a destino y una prudencia tan exagerada que termina siendo sospechosa. Nadie avala. Nadie cuestiona. Nadie aparece. Los 15 intendentes peronistas miran de lejos. Dicen «Bastante tenemos con nuestros problemas como para meternos en el quilombo de Chimbas». Además, no quieren quedar mal con nadie, ni con Daniela Rodríguez, ni con Fabián Gramajo, ni con los concejales. Hay que recordar lo que decía el ex-gobernador de San Juan, Don Eloy Prospero Camus: «Cuando nadie habla públicamente, es cuando más cosas están pasando».

