La izquierda mundial guarda silencio sobre Irán porque decir la verdad haría estallar su fábula de mentira prefabricada. Viven repitiendo “imperialismo occidental” como si fuera el único mal del planeta, pero se hacen los ciegos ante un hecho incómodo: la República Islámica de Irán no es una víctima, es un verdugo. Un régimen teocrático brutal que se sostiene aplastando a su propio pueblo, saqueando su economía y desviando recursos para financiar terrorismo internacional: Hamás, Hezbolá y toda la cadena de violencia que exporta muerte en nombre de D-os.
No hay épica ahí. Hay represión, corrupción y fanatismo de Estado.
¿Por qué los militantes pro-Hamas y Hezbollah gritan en todas las plazas, pero se quedan mudos cuando aparece Irán en la conversación? Porque Hamás les sirve para su película: “resistencia heroica contra Israel”. El pueblo iraní no encaja en ese guion. No suma likes. No sirve para las marchas. En Irán, mujeres son golpeadas, encarceladas, torturadas y humilladas por no usar velo, jóvenes son asesinados por protestar, familias enteras sobreviven con inflación salvaje (nosotros sabemos de eso), mientras el régimen vacía las arcas para financiar guerras ajenas. Esa violencia no se puede maquillar de “lucha popular”, así que la izquierda elige la táctica más vieja y ridícula, mirar para otro lado.
Hoy mismo, mientras leés esto, un país de más de 90 millones de personas está siendo literalmente borrado del mapa digital, sin internet, sin llamadas, sin contacto con el mundo. Un apagón informativo total, propio de dictaduras desesperadas. ¿Reacción en Occidente? Cero, no hay tomas universitarias, no hay hashtags militantes, no estan la kirchneristas pañuelos verdes «artistas» llorando en cámara. No hay comunicados indignados.
¿Por qué? Porque el sufrimiento de los iraníes no rinde políticamente. No sirve para pegarle a Estados Unidos y a Israel. No entra en la agenda ideológica. Y si no sirve a la mentira izquierdista , no existe. La izquierda grita contra la censura… salvo cuando el que censura es un régimen islamista, Condena la violencia estatal… salvo cuando viene bendecida por los turbantes iraníes, defiende “los pueblos oprimidos”… salvo cuando el opresor es antioccidental, si es antioccidente está bien reprimir. Repiten “Palestina libre” hasta quedarse afónicos, pero jamás dicen “Irán libre”. Porque eso los obligaría a admitir la verdad que les resulta intolerable, el islam político no libera a nadie, domina, somete y destruye, y mata. La República Islámica no es antiimperialista, es un imperio interno que coloniza a su propio pueblo con miedo y religión, Hamás no es solo “resistencia”: es parte de una maquinaria islamista financiada y entrenada por los turbantes. No se puede decir que te importan los derechos humanos mientras justificás a quienes los pisotean con turbante y fusil. Los iraníes no están callados, los hacen callar. A palos, a balas y a censura. El silencio de la izquierda occidental, en cambio, es voluntario. Es una decisión política de defender su negocio. Eligen proteger su fantasía antes que vidas reales, eligen excusar al islamismo antes que condenar sus crímenes. Eligen la comodidad y el negocio ideológico antes que la coherencia humana. La historia va a pasar factura. Y no va a recordar a quienes gritaron consignas cómodas, sino a quienes tuvieron el coraje de decir lo obvio cuando nadie quería escucharlo, Irán no necesita defensores del régimen. Necesita aliados para su pueblo, los ciudadanos que merecen vivir sin miedo, sin mordazas y sin verdugos con túnica y turbante.
La izquierda calla sobre Irán porque la verdad le dinamita el relato
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