Si pensabas que “limbo” era solo una canción ochentosa con baile raro, espera a ver cómo quedaron las universidades nacionales: atrapadas en un limbo presupuestario que ni los mejores magos podrían explicar. Según la propia Universidad Nacional de San Juan, la movida oficialista para el Presupuesto 2026 no solo es insuficiente, sino que es como ponerle un parche a un barco que está a punto de hundirse… con bandera incluida.
El gobierno nacional —que parece creer que “aumentar” es sinónimo de ponerle un cero más a la derecha sin importar cuánta inflación haya— presentó un presupuesto que, en los papeles, parece igual al de 2025. Eso significa que las universidades, que ya venían achatadas por la inflación y la falta de actualización real de recursos, se quedan con lo mismo… pero peor. Sí, porque con inflación de por medio, “lo mismo” es en realidad una rebaja disfrazada de fiesta de champagne económico.
Ricardo Coca, de la UNSJ, lo resumió con tristeza digna de novela turca: están en un “limbo financiero”. Porque ni aumentan de verdad, ni hay claro cómo aplicar la ley de financiamiento (aprobada, vetada, judicializada y ahora objeto de un enredo digno de tira cómica).
El presupuesto “aumenta”… pero en realidad no alcanza ni a cubrir la inflación real.
- Las universidades piden casi el doble de lo que les dieron para no quedarse sin calefacción —y sin clases.
- El “diálogo” entre el Ejecutivo y rectores parece conversión entre fantasmas: todos hablan, pero nadie se escucha.
Las universidades no están quebradas, ¡están en modo pausa dramática! Están como esa planta que olvidaste regar: reciben “algo” de agua, pero no lo suficiente para florecer. Y todo porque el Presupuesto 2026 decidió que la palabra crecimiento real es solo una ilusión óptica, como esos espejitos de feria barata.

