Si queres divertirte mira el showcito que armaron el Concejo Deliberante y la empresa minera Hualilán. Entre ambos ya podrían poner una boletería, porque lo suyo dejó de ser política y pasó a ser comedia involuntaria con tonos de tragedia griega.
El Concejo con respecto a la nueva traza del camino que lleva a la minera Hualilan , envalentonado como gato enjaulado que finalmente encuentra a quién arañar, salió a plantarse frente a la minera con discursos épicos —de esos que harían llorar al Sarmiento de la estatua—, acusan falta de información, falta de transparencia y, algunos aseguran, falta de lluvia. La minera, por su parte, respondió con la elegancia de un CEO enojado: “¿Cómo que no estamos haciendo las cosas bien?, y ahí empezó el baile.
Los concejales, súbitamente convertidos en defensores del valle, exigieron datos, papeles, estudios, historiales, mapas, cromosomas y el horóscopo del gerente general. La empresa, habituada a tratar con burócratas más mansos, se sorprendió: “¿Cómo que nos piden explicaciones? ¡Esto es nuevo!”. Mientras tanto, los vecinos miran el espectáculo como quien ve una telenovela: —¿Viste lo que dijo el concejal?…Sí, pero la minera le contestó con un comunicado más duro que empanada de un día.
La verdad es que, detrás del chisporroteo, hay una tensión vieja como las montañas del lugar: ¿quién manda en Calingasta? ¿El intendente, el pueblo y su Concejo, o la empresa y su chequera? Porque cuando una minera desembarca en un departamento chico, suele pasar como en las películas: todo el mundo sonríe… hasta que empiezan a preguntar qué hay debajo de la alfombra. Calingasta está viviendo un capítulo digno de “House of Cards»
cordillerano, el Concejo quiere mostrarse firme y heroico; la minera quiere seguir trabajando sin que la molesten; y los ciudadanos, solo quieren trabajo y que no les cambien el paisaje por un pasivo ambiental de colección. Mientras tanto, el conflicto crece, se calienta, se hincha y amenaza con convertirse en un culebrón muy sabroso. Porque si algo está claro es que la pelea recién empieza, y que en Calingasta, si no hay oro en la montaña, hay oro en la polémica por la nueva traza del camino minero a Hualilan.

