Para el Diputado Juan Cruz Córdoba la manera en que San Juan elige los jueces no es la mejor. ¡Es un show! Solo falta que lo transmita La Ventana con Juan Carlos y Juanca conduciendo:
«¡Bienvenidos al Concurso de Intérpretes de La Ventana! Hoy, un profesional intentará conquistar al jurado con su interpretación de la Constitución Nacional, Provincial y de la pirámide de Kelsen para ser Magistrado del Poder Judicial de San Juan. ¿Podrá?» (Aplausos).
Los responsables de la elección se juntan, almuerzan, posan para la foto y declaran con cara de «me cayó mal la costilla de cerdo que comí anoche», «Hay que cambiar el sistema de selección de jueces”. Y al rato, en voz baja: “Pero que no se note, por D-os que tenemos que cambiar la Constitución Provincial y el Consejo de la Magistratura, igual vamos a anular la enmienda del tercer período para el gobernador».
¿Y el Poder Judicial? Está más incómodo que rabino en un sex shop. Sabe que la gente sabe que desde que Carlos Menem eligió a los jueces de la Corte Suprema de Justicia de la Nación ampliada, en una peña con empanadas, los elegidos no gozaron de buena salud, empezando por los jueces de la servilleta de Corach a Cavallo.
La propuesta del periodista y Consultor Miguel Martín es realmente revolucionaria: ¡transmitir todo en vivo! Sí, como “Gran Hermano”, pero en vez de gritar “¡Romina traidora!”, escuchas:
—“Doctor, ¿qué opina del artículo 18 de la Constitución?”
—“Eh… ¿Ese es el que habla de Messi?”
Así, al menos sabríamos si los postulantes a jueces saben de derecho o están capacitados para el cargo de juez, y eso lo dice el Diputado Juan Cruz Córdoba, que es como si lo dijera Marcelo Orrego.
¿Y si durante las entrevistas hablan más del partido de Boca que de jurisprudencia?.
—“Doctor, ¿su opinión sobre el Código Penal?”
—“Mejor hablemos de Riquelme. Ese sí es un tipo que necesita juicio»
Tanta rosca judicial en Comodoro Py, tanta transparencia de situaciones impúdicas como calzoncillo viejo, empujó a medio San Juan y al resto del país a abrazar a Milei. Ese que grita “¡casta!”, más fuerte que vos cuando le pisaste el juanete a tu suegra queriendo. Y la gente lo siguió porque estaba harta de ver cómo se elegía un juez como si se estuviera armando el equipo para el truco. ¿Qué hace entonces Milei?, quiere poner a un hiperkirchnerista como Lijo nada más y nada menos que en la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Lijo, el campeón mundial de los jueces federales en cajonear causas contra Cristina Kirchner
El agente Rumor informa que tener pasado político no es malo. Mirá a Jimmy Quattropani: venía de la calle, del comité, de la trinchera, del ejercicio de la profesión, y terminó siendo el Messi de la Fiscalía. Pero claro… los “Quattropanis” existen, pero van a la extinción, como pasó con los boliches con lentos.
Ahora nos quedan los “ChatGPT Boys”: repiten lo que les cargan, pero no sienten nada.
Miguel Martin y su genial idea se basan en que para la popular nadie cree en nada. Ni en los politicos, ni en los empresarios, ni en los sindicalistas, ni en los periodistas, ni en los diputados, ni en el horóscopo. Y cuando la confianza muere, el rumor baila cumbia, ¡Es cuando el Agente Rumor aparece como el salvador de la Fe pública!
Transmitir las entrevistas sería como ponerle cámara al asado del grupo Vono: ¡al fin sabríamos quién pone la carne y quién solo trae pan, o no trae nada!
Tenemos un sistema tan vetusto que lo escribió Matusalén con una pluma de ñandú.
Desde 1986, la misma ley. ¿Cambios? En 2003 lo intentaron. En 2005 lo cajonearon. Y ahí quedó.
Es más fácil que se reforme la Biblia que la Ley del Consejo de la Magistratura.
Miguel nos cuenta que funciona así: Consejo arma ternas, Legislatura entrevista, después se vota, y… ¡Listo el pollo, nombrado el juez! Todos aplauden como en acto escolar cuando tu hijo actúa de árbol.
“En el Partido Bloquista de San Juan (Después de hacer un jury de enjuiciamiento a dos jueces de la Corte de justicia de San Juan, y al Fiscal General de la época, y echarlos), un veterano dirigente de la juventud en ese momento, luego diputado, decía que «Los jueces no se eligen: se descubre si conviene o no conviene nombrarlos, son como los huevitos Kinder, nunca sabes qué te va a tocar, pero viene con sorpresa adentro, y mejor curarse en salúd»”

