La ciudad de Chiclayo, en el norte de Perú, vive días de entusiasmo ante la expectativa de recibir al papa León XIV. Para muchos de sus habitantes, la llegada del Pontífice tiene un significado especial: antes de asumir el máximo liderazgo de la Iglesia católica, Robert Prevost compartió varios años de trabajo pastoral con esta comunidad.
El sentimiento que predomina entre los fieles es una mezcla de alegría, orgullo y emoción. Así lo describió el padre Jorge Luis Villegas Flores, vicario general de la diócesis de Chiclayo, durante una entrevista con Cadena 3.
“Es una emoción enorme, no hay palabras para describirla. Para nosotros es un reencuentro: él vuelve a casa”, expresó el sacerdote al referirse a la visita.
Mientras crece la expectativa, las autoridades civiles, las fuerzas de seguridad y la Iglesia avanzan con los preparativos para recibir al Papa. Uno de los momentos más esperados será la celebración religiosa prevista en la zona de Pimentel, donde se espera la presencia de miles de peregrinos.
Una ciudad marcada por la historia y la hospitalidad
Villegas destacó que Chiclayo es conocida como la “ciudad de la amistad”, una denominación que, según explicó, refleja la calidez de sus habitantes y la manera en que reciben a quienes llegan de otros lugares.
Situada en el norte peruano, la ciudad también se distingue por su riqueza histórica y cultural. Su pasado está ligado a importantes civilizaciones preincaicas, cuyo legado todavía puede apreciarse en los restos arqueológicos y los museos de la región. A esa herencia se suma una arraigada tradición cristiana, presente en las celebraciones religiosas y en la participación de los vecinos en la vida de la Iglesia.
El vicario reconoció que la ciudad tiene sus complicaciones y que, en ocasiones, puede resultar caótica. Sin embargo, remarcó que la amabilidad de su gente es una de sus características más representativas.
Esa identidad adquiere un significado particular frente a la llegada de León XIV. Para buena parte de la población, no se trata simplemente de recibir a una figura de relevancia mundial, sino de reencontrarse con alguien a quien recuerdan por su cercanía y su labor pastoral.
El recuerdo de un obispo cercano a la gente
Antes de convertirse en Papa, Robert Prevost estuvo al frente de la diócesis de Chiclayo, con la que mantuvo vínculos desde 2014. El padre Villegas contó que lo conoció en 2015 y que, después de regresar a la diócesis en 2017, tuvo la oportunidad de trabajar con él en distintas tareas pastorales.
Al recordar aquellos años, el sacerdote resaltó su prudencia, su disposición para escuchar y su trato cercano con las personas, independientemente de su condición social.
“Es una persona muy cercana a todos, sobre todo a los más frágiles, a los pobres y a las personas más desfavorecidas”, señaló.
Entre las acciones que dejaron huella en la comunidad, Villegas mencionó la asistencia a los migrantes venezolanos. A través del trabajo conjunto de distintas parroquias, se organizaron ayudas para brindarles alimentos y un lugar donde alojarse.
También recordó la respuesta solidaria frente a las emergencias climáticas que afectaron a la región, entre ellas las provocadas por el fenómeno de El Niño en 2017 y las inundaciones vinculadas al ciclón Yaku en 2023.
Otro de los episodios que destacó fue la colaboración de Prevost para conseguir ayuda destinada a instalar dos plantas de oxígeno durante la pandemia de coronavirus. Según relató, esos recursos fueron importantes para atender a pacientes en un momento especialmente difícil para la población.
Para el vicario, estas experiencias ayudan a entender por qué el actual Pontífice sigue despertando tanto afecto en Chiclayo. El recuerdo que conserva la comunidad no está relacionado únicamente con su cargo dentro de la Iglesia, sino también con su presencia en situaciones difíciles y su compromiso con quienes más necesitaban apoyo.
La expectativa crece mientras avanzan los preparativos
Durante la entrevista, Villegas también se refirió a la posibilidad de que León XIV ofreciera detalles sobre el viaje en alguna de sus intervenciones públicas. En ese sentido, aclaró que no podía precisar cuándo se realizaría un anuncio concreto, aunque indicó que, de acuerdo con la información que manejaba la diócesis, la visita ya había sido comunicada oficialmente por la Santa Sede.
El sacerdote aseguró que la organización continuaba adelante según lo previsto y que la comunidad esperaba que no surgieran inconvenientes capaces de alterar los planes. Asimismo, destacó la importancia de que el Papa pudiera realizar el viaje con el acompañamiento y los cuidados médicos necesarios.
En Chiclayo, los preparativos avanzan al mismo tiempo que crece la ilusión de los fieles. La visita representa una oportunidad para reencontrarse con una figura que formó parte de la vida de la diócesis y que dejó recuerdos ligados al servicio, la solidaridad y el acompañamiento a los más vulnerables.
Por eso, la llegada de León XIV tiene un significado que va más allá de lo religioso. Para muchos chiclayanos, será el regreso de alguien que conocieron primero como obispo y pastor, y que ahora ocupa uno de los cargos más importantes de la Iglesia católica.
La emoción que atraviesa a la ciudad puede resumirse en una frase del padre Villegas: el Papa no será recibido como un visitante más, sino como alguien que vuelve al lugar donde dejó una parte importante de su historia.

