Resulta que en Chimbas creció el nuevo héroe local… o villano doméstico, según como lo mires:Resulta que en Chimbas creció el nuevo héroe local… o villano doméstico, según como lo mires: el “Lava–Asaltador”. Pasó todo cuando el tipo, en plena madrugada del domingo, decidió que trepar paredes no era suficiente para ejercitar —no, señor—. No, la vida le pedía desafíos mayores: ¡llevarse un lavarropas!
Imaginate a este espécimen en calzoncillos (o pijama), brillando como Tarzán urbano, trepando la medianera con una agilidad digna de meme viral. Su misión secreta: librarse del odio a la ropa sucia, llevándose no jabón ni suavizante… ¡sino el propio lavarropas! Como si fuera un trofeo olímpico en la categoría «Raider doméstico». La dueña, que casualmente es cabo de la comisaría, escuchó ruidos, salió a sorprenderlo y se encontró al tipo escapando con el electrodoméstico como si fuera una mascota perdida.
Después de ese salto acrobático, ¿dónde fue el ladrón? ¿Al gimnasio para presumir su hazaña? ¿Al lavarropas-avión para hacer delivery de ropa limpia? Nadie lo sabe. Lo bueno es que la Justicia no se quedó afuera: ya tomaron denuncia, hicieron inspección ocular, croquis, cámaras, toda la parafernalia. ¡Hasta le dieron al pobre lavarropas una despedida formal antes de su misteriosa fuga! Pasó todo cuando el tipo, en plena madrugada del domingo, decidió que trepar paredes no era suficiente para ejercitar —no, señor—. No, la vida le pedía desafíos mayores: ¡llevarse un lavarropas!
Imaginate a este espécimen en calzoncillos (o pijama), brillando como Tarzán urbano, trepando la medianera con una agilidad digna de meme viral. Su misión secreta: librarse del odio a la ropa sucia, llevándose no jabón ni suavizante… ¡sino el propio lavarropas! Como si fuera un trofeo olímpico en la categoría «Raider doméstico». La dueña, que casualmente es cabo de la comisaría, escuchó ruidos, salió a sorprenderlo y se encontró al tipo escapando con el electrodoméstico como si fuera una mascota perdida.
Después de ese salto acrobático, ¿dónde fue el ladrón? ¿Al gimnasio para presumir su hazaña? ¿Al lavarropas-avión para hacer delivery de ropa limpia? Nadie lo sabe. Lo bueno es que la Justicia no se quedó afuera: ya tomaron denuncia, hicieron inspección ocular, croquis, cámaras, toda la parafernalia. ¡Hasta le dieron al pobre lavarropas una despedida formal antes de su desaparición forzada!

