Ah, sí, Vicuña, la empresa que nos recuerda que la minería a 4.000 metros de altura puede ser totalmente segura y sostenible. Porque, claro, antes de perforar roca en la Cordillera de los Andes, lo más urgente es organizar una licitación brillante, llena de visitas técnicas, consultas con oferentes y propuestas cuidadosamente planificadas. ¡Prioridad absoluta: la seguridad y la salud de las personas! Nada dice “seguro” como trasladar equipos gigantes y trabajadores a alturas donde respirar ya es un desafío.
La convocatoria se extendió a Argentina y Chile, y hasta se comunicó a las cámaras de proveedores de San Juan, para garantizar que todo sea absolutamente transparente y que los actores locales no se sientan olvidados mientras las toneladas de tierra vuelan a su alrededor. Porque, como todos sabemos, perforar montañas y desarrollar un proyecto minero es mucho más fácil cuando todos los proveedores locales se sienten incluidos y felices.
Y, por supuesto, cada empresa debe presentar su Plan de Gestión Social, porque nada dice “responsabilidad” como asegurarse de que las comunidades locales se vinculen bien con los proyectos. Además, hay que impulsar el empleo local y la adquisición de bienes regionales… porque si vas a perforar una montaña, lo mínimo es que alguien del lugar venda la pala, ¿no?
Al final, Vicuña se congratula de que este proceso licitatorio “refuerza el compromiso con un ecosistema de proveedores” que, mágicamente, hará posible que Filo del Sol y Josemaría avancen sin problemas. Todo publicado en Minería y Desarrollo, para que sepamos que la minería responsable a más de 4.000 metros de altura existe… al menos en la teoría de la perforación.

