La acusación: usó el CUIT del gobernador Marcelo Orrego (y también de otros cinco gobernadores, porque parece que tenía suscripción VIP de CUITs) para importar ropa y esquivar límites legales. Sí, como usar la membresía de Netflix de tu vecino pero en versión fiscal.
Para arreglar su “error contable”, debe pagar medio millón de pesos. Pero ojo: no para comprarse una isla, sino para donarlo al Hospital de Niños de San Juan (agenda 101: hacer buena obra después de meter la pata).
Además, le pusieron un “tope” curioso: no puede salir del país hasta declarar, y encima le impusieron un embargo de ¡5 millones de pesos! Se ve que el juez dijo: “Perdón aceptado, pero no tan fácil”.
Según Valentina, lo hizo por “ignorancia”, porque no pensaba que entre esos CUITs estaban los de gobernadores (claro…). Ella dice: “Me arrepiento, quiero asumir las consecuencias”. Y tiene razón: alguna consecuencia tenía que haber si estabas jugando al “CUIT roulette”.

