Rheem atraviesa un proceso de negociación clave para ordenar su estructura financiera. La compañía, catalogada como uno de los principales fabricantes de termotanques eléctricos y a gas del país, mantiene conversaciones con acreedores por préstamos por un total de US$12,3 millones, cuyo vencimiento operó el 31 de diciembre de 2025.
Según un hecho relevante presentado ante la Comisión Nacional de Valores por Garovaglio y Zorraquín, su controlante, las tratativas comenzaron en noviembre del año pasado. “Se mantienen desde el mes de noviembre de 2025 negociaciones con cada una de las partes involucradas para poder darle una solución de fondo a la cancelación de los préstamos. Se prevén concluir las conversaciones e instrumentar los acuerdos en negociación antes de finalizar el ejercicio en curso”, explicaron.
En el documento, detallan tres pasivos financieros:
En paralelo, desde la empresa también informaron que venció el acuerdo por el cual Rheem Manufacturing Company cobraba a Rheem US$1 anual por el uso de la marca. Ese precio simbólico deja ahora abierta la negociación de un nuevo esquema.
Rheem llegó a esta instancia después de varios meses de tensión financiera. En su último balance -correspondiente al segundo semestre de 2025 y publicado en enero- desde la compañía reportaron una pérdida de $1136 millones, cifra que contrasta con los $324,9 millones negativos del mismo período de 2024.
De acuerdo al informe, la facturación entre julio y diciembre de 2025 totalizó $46.143 millones en moneda homogénea, apenas 1,7% por encima del mismo semestre del año previo. Pero ese leve incremento no alcanzó para compensar el salto en los costos: los insumos y gastos fabriles representaron el 71,1% de las ventas, por encima del 67,2% del ejercicio previo.
En los estados contables, desde la empresa atribuyen parte del resultado al contexto político y macroeconómico del segundo semestre. “El trimestre transcurrió fuertemente condicionado por las elecciones provinciales primero y luego las nacionales. Los pronósticos y los resultados de ambas impactaron fuertemente en el comportamiento de los mercados; en especial el tipo de cambio y la tasa de interés postergaron decisiones de compra e inversión”, señalaron en el informe.
Y agregaron: “Las ventas de nuestros productos no pudieron excluirse de las consecuencias negativas de los vaivenes de la política cambiaria primero y las elevadas tasas de interés luego. No obstante, con mucho esfuerzo, se mantuvo un buen volumen de ventas pero con un nivel de precios que no posibilitó acompañar el incremento de la tasa de inflación del periodo, lo cual redunda en resultados negativos”.
Pese a ese cuadro, desde la compañía destacaron que las ventas de enero fueron “satisfactorias” y proyectan un desempeño para febrero y marzo en línea con años anteriores, antes del inicio de la temporada alta en abril. “La compañía continúa en tareas e inversiones que permitan mejorar los márgenes por un lado y alcanzar niveles de precio que permitan neutralizar el impacto de la inflación”, enfatizaron.
Rheem tiene presencia industrial en la Argentina desde 1947, cuando Garovaglio & Zorraquín y Rheem Manufacturing -de Estados Unidos- conformaron SAIAR, dedicada inicialmente a fabricar tambores de acero. Con los años, incorporó la producción de termotanques y, en 1987, inauguró su planta en San Luis. Hoy emplea a alrededor de 300 personas entre la planta industrial y las oficinas administrativas en Buenos Aires.

