WASHINGTON.– El gobierno de Donald Trump se lanzaría “muy pronto” a la guerra con Irán, según reveló este miércoles el sitio de noticias estadounidense Axios, citando fuentes según las cuales sería una campaña de varias semanas de duración, y no un operativo como el de Caracas.
La información surge luego de una ronda de negociaciones por el programa nuclear iraní entre Washington y Teherán, y de las declaraciones de un alto funcionario norteamericano que amenazó con que Estados Unidos impedirá “de una forma u otra” que Irán se dote de armas nucleares.
Trump ha amenazado en repetidas ocasiones a Teherán con una acción militar si las conversaciones en curso no desembocan en un acuerdo que sustituya el programa nuclear deshecho en 2018.
“La administración Trump está más cerca de una gran guerra en Medio Oriente de lo que la mayoría de los estadounidenses cree”, señaló Axios, y sumó que la ofensiva podría comenzar muy pronto.
La operación probablemente sería una campaña masiva de varias semanas de duración, según el sitio, y se asemejaría más a una guerra en toda regla que la operación puntual del mes pasado en Venezuela, centrada en la captura del dictador Nicolás Maduro, que incluyó como cortina el bombardeo de instalaciones estratégicas.
“Probablemente sería una campaña conjunta entre Estados Unidos e Israel de mucho mayor alcance –y más existencial para el régimen– que la guerra de 12 días liderada por Israel en junio pasado, a la que Estados Unidos finalmente se unió para destruir las instalaciones nucleares subterráneas de Irán”, indicó Axios.
El gobierno israelí, que impulsa un escenario que prioriza el cambio de régimen, así como los programas nucleares y de misiles de Irán, se prepara para un escenario de guerra en cuestión de días, según dos funcionarios israelíes. Algunas fuentes estadounidenses informaron sin embargo que Estados Unidos podría necesitar más tiempo.
Trump estuvo a punto de atacar a Irán a principios de enero en medio de la represión del régimen a las manifestaciones pacíficas. El mandatario también animó a los iraníes a tomar control de las instituciones del Estado y dijo que la ayuda iba en camino. Pasada la ventana de oportunidad, adoptó una estrategia de dos vías: negociaciones nucleares combinadas con una masiva movilización militar.
Responsables estadounidenses e iraníes se reunieron el martes en Ginebra en una segunda ronda de negociaciones con el objetivo de encuadrar el programa nuclear de Teherán y evitar una intervención militar de Washington.
Los asesores de Trump, Jared Kushner y Steve Witkoff, se reunieron con el ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, durante tres horas.
Según los funcionarios iraníes, las conversaciones en Suiza sirvieron para acordar las “líneas generales” para un acuerdo. El vicepresidente estadounidense, J.D. Vance, dijo por su parte que la reunión fue “bien” en algunos aspectos, pero que los iraníes no aceptan “algunas líneas rojas”.
“Quedó muy claro que el presidente ha establecido algunas líneas rojas que los iraníes aún no están dispuestos a reconocer ni a superar», dijo Vance, y dejó claro que, si bien Trump desea un acuerdo, podría determinar que la diplomacia ha llegado a su fin natural.
El secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, sostuvo este miércoles en París que Estados Unidos impedirá como sea que Irán se dote de armas nucleares.
Los iraníes “han sido muy claros sobre lo que harán con armas nucleares. Es totalmente inaceptable”, dijo Wright en un encuentro de la Agencia Internacional de la Energía (AIE). “Así que, de una forma u otra, vamos a poner fin, a disuadir el avance de Irán hacia el arma nuclear».
La vocera de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, reforzó el mensaje al señalar que la administración considera que “sería muy juicioso de parte de Irán cerrar un acuerdo con el presidente Trump y su gobierno”. Además, señaló que “se lograron avances significativos” en las conversaciones en Ginebra, sin dar mayores detalles.
“El jefe se está cansando. Algunos de su entorno le advierten que no vaya a la guerra con Irán, pero creo que hay un 90% de probabilidades de que veamos una acción militar en las próximas semanas», dijo por su parte un asesor de Trump citado por Axios.
Washington tiene actualmente 13 buques de guerra en Medio Oriente: un portaviones –el USS Abraham Lincoln–, nueve destructores y tres buques de combate litoral. Según un funcionario estadounidense, más vendrían en camino.
Después de que Trump ordenó su despliegue a inicios de febrero, el USS Gerald R. Ford –el portaviones más grande del mundo– se encuentra actualmente en el Atlántico con dirección a Medio Oriente. Va acompañado por tres destructores.
Es poco común que haya dos portaviones estadounidenses en Medio Oriente, con capacidad para transportar decenas de aviones de combate y tripulaciones de miles de marineros. Estados Unidos ya tuvo dos de estos enormes buques de guerra en la región durante junio del año pasado, cuando atacó los sitios nucleares iraníes.
Washington también ha enviado una gran flota de aviones, según reportes de inteligencia de fuentes abiertas y el sitio de seguimiento Flightradar24. Ellos se incluyen cazas furtivos F-22 Raptor, aviones de combate F-15 y F-16.
Varios aviones de reabastecimiento KC-135 volaban este miércoles cerca o dentro de Medio Oriente, así como aviones de carga y aviones de alerta temprana y control aerotransportado E3 Sentry. Un gran grupo de aviones cisterna de reabastecimiento aéreo despegó también este miércoles de Florida con destino a Medio Oriente.
Por el lado de Irán, imágenes satelitales revelaron que construyó un escudo de concreto sobre una nueva instalación en un sitio militar sensible y lo cubrió con tierra.
También mostraron que enterró las entradas de túneles en un sitio nuclear bombardeado por Estados Unidos el año pasado, fortificó las entradas de túneles cerca de otro sitio, y reparó bases de misiles atacadas en el conflicto.
Agencias AFP, Reuters y ANSA

