WASHINGTON.- En plena escalada del conflicto bélico en Medio Oriente que detonó la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán, el presidente Donald Trump aseguró que el Ejército norteamericano “continúa llevando a cabo operaciones militares a gran escala” en el país persa y reafirmó que podrían durar entre “cuatro o cinco semanas”, aunque advirtió que ese plazo podría ampliarse.
“Desde el principio proyectamos cuatro o cinco semanas, pero tenemos capacidad para extendernos mucho más. Haremos lo que sea. Alguien dijo: ‘el presidente quiere hacer esto rápido, se aburrirá’. Yo no me aburro. No hay nada de aburrido en esto”, advirtió el presidente, en su primera comparecencia pública en la Casa Blanca desde el inicio de la histórica “Operación Furia Épica”, en la que murió el ayatollah Ali Khamenei.
Antes de su presentación para la entrega de una Medalla de Honor, en medio de una alarmante escalada de la violencia en Medio Oriente, Trump había señalado que no descartaba el envío tropas a territorio iraní, en lo que podría significar una decisión de altísimo impacto político.
Trump enfrenta resistencias internas a su decisión -sin autorización del Congreso- de lanzar una ofensiva militar contra Irán tras meses de tensión por su programa nuclear. Casi seis de cada diez estadounidenses desaprueban estas acciones militares, y temen que se produzca un conflicto militar a largo plazo, según una nueva encuesta realizada por SSRS para la cadena CNN.
Además, el 60% dijo que no cree que Trump tenga un plan claro para manejar la situación y el 62% opinó que debería obtener la aprobación del Congreso para cualquier acción militar futura. Los números reflejan los riesgos políticos para Trump en caso de un conflicto prolongado o que aumenten las bajas norteamericanas (ya murieron seis militares), en un año crucial con las elecciones de mitad de mandato en el horizonte.
En ese sentido, el presidente buscó este lunes justificar la ofensiva conjunta con Israel -de amplio impacto global- y explicar los objetivos de Estados Unidos. “El régimen ya contaba con misiles capaces de alcanzar Europa y nuestras bases, tanto locales como extranjeras, y pronto tendría misiles capaces de alcanzar nuestro hermoso país”, señaló el mandatario.
“El propósito de este programa de misiles, en rápido crecimiento, era proteger su desarrollo de armas nucleares y dificultar enormemente que alguien pudiera impedirles fabricar estas armas”, dijo el mandatario. “Un régimen iraní armado con misiles de largo alcance y armas nucleares sería una amenaza intolerable para Medio Oriente, pero también para el pueblo estadounidense. Nuestro propio país estaría bajo amenaza, y estuvo muy cerca de estarlo“, amplió.
En represalia por la ofensiva y la muerte de Khamenei, líder supremo iraní, Teherán y sus aliados regionales han respondido con ataques contra Israel y los países vecinos del Golfo. La intensidad de la escalada y la falta de un plan de salida a la crisis hacen prever un conflicto prolongado con consecuencias de gran alcance, advierten los especialistas.
El propio Trump dijo este lunes a la CNN que el Ejército estadounidense está “destrozando” a Irán, pero que la “gran ola” aún está por llegar.
“Ni siquiera hemos empezado a atacarlos con fuerza. La gran ola ni siquiera ha llegado. Llegará pronto», advirtió. Se sumó en la misma línea el secretario de Estado, Marco Rubio: “Los golpes más duros de los militares estadounidenses aún están por venir”.
En su breve discurso en la Casa Blanca, que había generado alta expectativa, Trump enumeró cuatro objetivos que Estados Unidos persigue con su ofensiva en Irán: impedir que obtenga armas nucleares, destruir su capacidad misilística, “aniquilar” su Armada y garantizar que el régimen no pueda seguir financiando a aliados regionales.
En esa lista no mencionó un cambio de régimen, algo que sí había hecho el sábado cuando anunció los alcances de la “Operación Furia Épica” y alentó a los iraníes a “recuperar” su país.
La intensidad de los ataques de las últimas horas y la falta de un plan de salida aparente preparan el terreno para un conflicto prolongado con consecuencias de gran alcance.
Hasta ahora, según el presidente, la mayor sorpresa han sido los ataques de Irán contra los países árabes de la región, como Bahréin, Jordania, Kuwait, Qatar y los Emiratos Árabes Unidos.
“Nos sorprendió. Les dijimos: ‘Lo tenemos bajo control’, y ahora quieren luchar. Y están luchando con agresividad. Iban a participar muy poco y ahora insisten en hacerlo”, dijo.
Antes de su presentación en la Casa Blanca, Trump también intentado justificar el ataque a Irán en una entrevista que concedió al New York Post. “Estaban trabajando en un lugar completamente diferente [a los que habían sido atacados anteriormente] en un arma nuclear enriqueciendo uranio”, afirmó.
El mandatario recordó el ataque con bombas anti búnkeres que llevó adelante Estados Unidos en junio pasado para destruir instalaciones de enriquecimiento de uranio en Fordow, Natanz e Isfahan, con aviones B-2.
“Esta vez los encontramos trabajando en un lugar completamente diferente en un arma nuclear enriqueciendo uranio y por eso era el momento justo [para atacar]”, dijo al New York Post. “Esta fue nuestra mejor oportunidad de atacar su capacidad nuclear. Ellos nunca van a tener un arma nuclear”, advirtió.
Además, Trump sostuvo que más allá de lo que marquen las encuestas sobre el respaldo de los norteamericanos a la ofensiva, cree que hizo “lo correcto”.
“Hubiera sido peor que gente loca tenga en su poder armas nucleares”, advirtió. Por otro lado, no descartó enviar tropas a territorio de Irán. “Si fuera necesario”, indicó. El mandatario aclaró que nunca dijo que no mandaría tropas, sino que creía que no haría falta.
Por su parte, el jefe del Estado Mayor Conjunto norteamericano, general Dan Caine, afirmó esta mañana que la operación se encuentra en sus primeras etapas y que los objetivos militares “tomarán tiempo para alcanzarse”.
“Este trabajo apenas comienza y continuará”, advirtió Caine en el Pentágono, en una conferencia de prensa conjunta con el secretario de Guerra, Pete Hegseth.
El general, principal asesor militar de Trump, informó que Estados Unidos está aumentando sus fuerzas en Medio Oriente para apoyar las operaciones en Irán y que prevén “sufrir pérdidas adicionales”, pero que trabajarán para minimizarlas.
Hegseth, en tanto, afirmó que Estados Unidos “marca los términos de esta guerra de principio a fin” y justificó la ofensiva por las intenciones de Irán de montar “un escudo convencional contra sus ambiciones nucleares”.

