En San Juan pasan cosas curiosas, Mientras algunos todavía discuten SI MINERIA O UVA, en la Legislatura apareció un debate mucho más electrizante: quién se queda con la LINEA DE 500KW de la provincia.
Los diputados Mario Herrero y Graciela Seva levantaron la voz contra una resolución del Ente Nacional Regulador de la Electricidad, que podría dejar a una minera con casi el 90 % de la capacidad eléctrica disponible en el norte sanjuanino. Y claro, cuando alguien escucha “90 %”, inmediatamente piensa dos cosas: “Esto huele raro”, “¿Y el 10 % restante alcanza para prender la pava?”
Según los legisladores, la empresa Vicuña Argentina, vinculada a los proyectos mineros Josemaría y Filo del Sol, pidió acceso a 260 MW de energía y pretende avanzar con nuevas líneas eléctricas gigantes. En otras palabras: una infraestructura tan grande que podría iluminar medio mapa… y también encender varias discusiones políticas.
Herrero, con tono más dramático que narrador de película histórica, habló directamente de “colonialismo energético”. Una frase que, traducida al lenguaje cotidiano, vendría a significar algo así como, “Muchachos, no vaya a ser cosa que terminemos alquilando el enchufe de nuestra propia casa”.
El problema —dicen los diputados— es que si la minera se queda con casi toda la capacidad disponible, cualquier otro proyecto futuro podría depender de su autorización. Es decir: si alguien quiere poner una fábrica, un emprendimiento o incluso otro proyecto minero, primero tendría que ver si hay electricidad… o si ya está todo reservado. Y ahí aparece otra discusión que en Argentina nunca falta: Buenos Aires versus las provincias. Según Herrero, las decisiones se toman “en despachos porteños”, mientras en San Juan miran el tablero eléctrico como quien ve cómo le cambian las reglas del juego a mitad del partido.
Para sumar picante al asunto, los legisladores también recordaron algo importante: gran parte de la infraestructura eléctrica sanjuanina se pagó durante décadas con la factura de luz de los propios ciudadanos. O sea, con esos recibos que llegan cada mes y hacen que uno mire el medidor como si fuera el villano de la película.
Por eso la conclusión política del proyecto es clara: la energía no debería ser tratada solo como un negocio, sino como un recurso estratégico de la provincia. San Juan no solo tiene minerales, montañas y vinos. También tiene ahora un debate eléctrico que promete más chispazos que un cable pelado en tormenta. Y como suele pasar en la política argentina, la discusión recién empieza… mientras todos revisan si todavía queda algún enchufe libre.

