Sergio M. Eiben (SME): Diputado, déjeme ver si entendí bien: tres de sus colegas arman su propio bloque porque no pudieron colocar a sus hijos y esposas en las listas. ¿Estamos hablando de política o de un jardín de infantes?
Bertie Benegas Lynch: Lo que usted dice, Sergio, no está lejos de la realidad. No hubo debate ideológico, ni proyecto; simplemente no pudieron acomodar a sus familiares. Esto no es un club de amigos ni un reparto de favores. La política debe ser para cambiar la Argentina, no para satisfacer caprichos personales.
SME: Ellos se llaman “Coherencia”, pero abandona al presidente que apoyaban hace meses. ¿Eso es coherencia o solo un disfraz elegante para un berrinche?
JP: Exacto, es un disfraz. No hay coherencia cuando abandonas un proyecto que nunca cambió de rumbo. Esto no es política seria, es un intento de maquillar frustración personal con palabras bonitas.
SME: Vamos a hablar claro: ¿no le da miedo que la gente vea esto como pura pelea de egos?
JP: La gente lo ve claro, Sergio. No es pelea de egos, es que ellos eligieron intereses personales por encima del proyecto. Nosotros seguimos firmes porque sabemos que el país no se arregla con berrinches ni caprichos.
SME: Usted insiste en que no se va a armar un “club familiar”, pero todos sabemos que la presión interna es enorme. ¿Cómo hace para no ceder ante esos pedidos?
JP: Con decisión y sentido común. Todos tienen conocidos que querrían figurar, pero uno no puede anteponer la comodidad familiar al interés del país. Si yo en San Juan hubiera armado una lista de amigos y parientes, me habrían señalado enseguida. Esto no es un álbum de figuritas ni un nepotismo disfrazado de política.
SME: Hablemos del veto presidencial a la ley de aumento a jubilados. Muchos lo acusan de frío e insensible. ¿Cuál es su visión?
JP: Es simple: no podemos prometer dinero que no existe. Nadie dice que los jubilados no merecen mejoras, pero aprobar leyes sin recursos es irresponsable y populista. Milei dejó claro que no se puede gastar lo que no hay.
SME: Sobre la Ley de Emergencia en Discapacidad, usted dijo que “no hay que inventar nuevos discapacitados”. Algunos lo vieron como insensible. ¿Qué quiso decir realmente?
JP: No es insensible, es necesario. El sistema estaba lleno de abusos: medicamentos y beneficios entregados sin control. Nadie quiere quitar derechos a los que los necesitan, pero sí frenar a quienes se aprovechan del sistema. No se trata de castigar, sino de poner orden.
SME: Última pregunta, diputado: ¿qué mensaje deja a los votantes que ven a sus colegas armarse su bloque y piensan que la política no cambia nunca?
JP: Que no se confundan. Los que se fueron lo hicieron por intereses personales, no por convicciones. Nosotros seguimos firmes con el rumbo de Milei, comprometidos con limpiar la política y no convertirnos en otra casta. Quien espere que nos desviemos, se equivoca: esto va en serio.