Tras vencer el decreto firmado en enero por Victoria Villarruel que mantuvo congeladas las dietas comenzó a regir la actualización salarial de los senadores que pasarán a cobrar este mes más de $ 9 millones. La vicepresidenta presionó hasta último momento para prorrogar la medida y evitar otro hecho que tensiona su interna con la Casa Rosada, que la responsabiliza por lo que ocurre en el Senado.
Villarruel se atajó desde un principio anticipando que no podrá interceder en esta ocasión, a diferencia de lo ocurrido a principios de este año, porque al estar dentro del período de sesiones ordinarias, la decisión quedará en mano de los legisladores. Eso es real aunque podría trabar la actualización hasta la próxima sesión ordinaria en la que los senadores sí deberán decidir si se aumentan o no los sueldos.
Tal como ocurrió en la época de Cristina Kirchner, los senadores quieren que la vicepresidenta habilite la actualización para que el costo político lo pague, en este caso, Villarruel. Pero ella está esperando un gesto de los legisladores mientras crece el malestar y la tensión en la Cámara alta.
Villarruel protesta porque los senadores no entienden la baja en la credibilidad institucional que arrastra el Congreso y, en rigor, ella dice sentirse «atada de pies y manos» en esta situación. Está claro que un nuevo escándalo por el aumento de los senadores será aprovechado por sus detractores dentro de la interna oficialista.
Hasta el momento, ninguno de los bloques de la oposición ni los denominados dialoguistas ni los espacios que están dentro del peronismo enviaron una señal a favor de mantener congelados los sueldos. Ni el jefe de La Libertad Avanza, el jujeño Ezequiel Atauche la acompaña en esta gestión.
Por eso, la atención está puesta en lo que pueda ocurrir el jueves cuando se reunirá el Senado para tratar los pliegos de Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla, designados por Javier Milei para cubrir las dos vacantes en la Corte Suprema de Justicia.
Sin embargo, hay que aclarar que se trata de una sesión especial convocada sólo para tratar los pliegos de los jueces de la Corte y, en consecuencia, puede ser que no se hable de la actualización salarial y en el mejor de los casos se pida una sesión ordinaria para tratar el tema.
Pero en el Senado no hay clima de que se vaya a prorrogar la actualización de las dietas y son varios los senadores que justifican el aumento de los sueldos. Tal como informó Clarín, sólo dos senadores presentaron una nota pidiendo que no se aplique el aumento: el cordobés José Luis Juez (PRO) y el santacruceño José Carambia. Pero desde lo administrativo es imposible aplicar esa medida y los senadores sólo pueden pedir que se donen sus sueldos.
Hasta marzo, los senadores recibieron en mano reciben $ 5,431.297, ya que la dieta está en $ 4.916.982, pero con los descuentos queda en $ 3.661.184 mientras que la suma por gastos de representación es de $1.770.113.
Pero, la polémica por los sueldos de los senadores estalló cuando en abril del año pasado la fijaron en 2.500 módulos, que es el sistema utilizado para definir la paritaria de los empleados del Congreso, más 1.000 módulos por gastos de representación y 500 por desarraigo. Al actualizarse el salario de los legislativos aumenta automáticamente las dietas de los senadores.
Si bien no recibirán aumentos retroactivos, cuando en mayo cobrarán el sueldo de abril, los legisladores tendrán un sueldo de más de $ 9 millones brutos. Es que recibirán el aumento de 6,6% otorgado en julio y agosto, que no se aplicó al congelarse las dietas hasta el 31 de diciembre.
A ese porcentaje hay que agregarle el 6,13% correspondiente al último acuerdo paritario del primer trimestre de 2024. A todo esto se suma que este año los senadores recibieron en enero el sueldo 13, una suerte de salario anual complementario, que asciende a $2,5 millones.