EL PASO, Texas.– En un confuso episodio, la Administración Federal de Aviación (FAA, por sus siglas en inglés) ordenó el cierre del espacio aéreo alrededor del Aeropuerto Internacional de El Paso, en Texas, durante diez días, pero apenas horas después dio marcha atrás y anunció el levantamiento de la suspensión.
El repentino y sorpresivo cierre se debió a los planes del Pentágono de probar un láser para derribar drones utilizados por cárteles de la droga mexicanos, según tres personas familiarizadas con la situación, algo que provocó una nueva fricción entre el Departamento de Defensa y la FAA, que quería garantizar la seguridad aérea comercial.
A pesar de una reunión programada para fin de este mes para tratar el tema, el Pentágono quiso probarlo este miércoles, lo que llevó a la FAA a cerrar el espacio aéreo. No quedó claro si el láser se desplegó finalmente.
Una fuente informada por la FAA confirmó que la actividad militar del cercano Aeródromo Militar Biggs, ubicado en Fort Bliss, realiza operaciones con drones y sistemas de contramedidas láser.
La fuente indicó que el problema radica en que dichas operaciones se llevan a cabo en el espacio aéreo inmediatamente adyacente a las rutas de vuelo civiles del Aeropuerto Internacional de El Paso. La fuente afirmó que la FAA actuó después de que el Departamento de Defensa no pudiera garantizar la seguridad de las aeronaves civiles en la zona.
Tanto la FAA como el Departamento de Defensa determinaron que actualmente no existe ninguna amenaza para los viajes comerciales. El funcionario que habló bajo condición de anonimato no precisó cuántos drones estaban involucrados ni qué acciones específicas se llevaron a cabo para neutralizarlos.
La senadora demócrata Tammy Duckworth, expiloto de helicóptero del Ejército y miembro de comités especializados en aviación y las Fuerzas Armadas, dijo que este fue otro ejemplo de la “falta de coordinación endémica en la administración Trump”.
“Lo que ahora se sabe es que se trató de una prueba de un dron láser antiaéreo de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP, por sus siglas en inglés) y el Departamento de Defensa que no se coordinó antes de realizarla con la FAA. Así que tengo muchas preguntas”, dijo. “Deberían haber coordinado todo eso antes de poner en peligro a los pasajeros”, agregó.
Más temprano, el secretario de Transporte, Sean Duffy, había señalado en una publicación en X que la FAA y el Departamento de Defensa “actuaron con rapidez para abordar una incursión de drones de un cártel”. Además, confirmó que la “amenaza fue neutralizada” y que “no hay peligro para los viajes comerciales en la región”.
La medida del cierre del espacio aéreo implicaba la interrupción total de los vuelos comerciales, de carga y de aviación general desde y hacia la terminal fronteriza. La suspensión temporal fue justificada por el regulador “por razones especiales de seguridad”, aunque en ese momento no se detallaron motivos concretos.
En las restricciones iniciales, la FAA clasificó el área alrededor de El Paso como “Espacio Aéreo de Defensa (Nacional)” y advirtió que ningún piloto estaba autorizado a volar en las zonas afectadas durante el período establecido, bajo riesgo de ser interceptado, detenido e interrogado por las fuerzas de seguridad en caso de violación. La medida anunciada entró en vigor el miércoles a las 6.30 (hora local) y se preveía que se extienda hasta la misma hora del 21 de febrero, abarcando el espacio aéreo sobre El Paso y la cercana localidad de Santa Teresa, en Nuevo México —a unos 24 kilómetros al noroeste del aeropuerto texano—, sin incluir el espacio aéreo mexicano.
Por su parte, el gobierno mexicano comunicó que no recibió reportes de la presencia de drones de grupos criminales en la frontera con Estados Unidos.
“No hay ninguna información de uso de drones en la frontera”, dijo la mandataria mexicana, Claudia Sheinbaum, en su rueda de prensa matutina al asegurar que su gobierno está abierto a compartir información con Estados Unidos.
La presidenta dijo que ya estaba informada de que se reabrió el espacio aéreo de la localidad estadounidense vecina de la mexicana Ciudad Juárez (norte) y donde hay fuerte presencia de células criminales.
“Vamos a averiguar exactamente las causas de por qué se cerró“, añadió Sheinbaum, al rechazar adelantar alguna hipótesis. Dijo que su gobierno siempre ha mantenido una “comunicación constante” con Washington y que pueden colaborar en la investigación de este incidente.
Este incidente ocurrió cuando ministros de la Defensa, la Marina Armada y de Seguridad son convocados a reuniones del Comando Norte de Estados Unidos. Sheinbaum explicó que esto ya estaba pactado y que participan otros países.
La representante demócrata Verónica Escobar, cuyo distrito incluye El Paso, había instado públicamente a la FAA a levantar las restricciones. En un comunicado difundido el miércoles por la mañana, afirmó que ni su oficina, ni la ciudad de El Paso, ni las autoridades aeroportuarias fueron notificadas con antelación sobre la decisión.
“La trascendental decisión de la FAA de cerrar el Aeropuerto de El Paso durante 10 días no tiene precedentes y ha generado gran preocupación en la comunidad”, declaró Escobar. Según explicó, tras consultar durante la noche y la mañana con distintas fuentes, no existe “una amenaza inmediata para la comunidad ni las áreas circundantes”. La legisladora pidió mayor claridad sobre los fundamentos de la medida.
Tras el levantamiento de la suspensión del servicio aéreo agregó: “Creo que la FAA le debe a la comunidad y al país una explicación de por qué esto sucedió tan repentina y abruptamente. La información que viene del gobierno federal no cuadra”.
La decisión amenazaba con generar importantes trastornos en una de las principales ciudades fronterizas entre Estados Unidos y México. El Paso, con una población cercana a los 700.000 habitantes si se considera su área metropolitana, es un nodo clave para el comercio y la movilidad transfronteriza junto con la vecina Ciudad Juárez. El aeropuerto se presenta como la puerta de entrada al oeste de Texas, el sur de Nuevo México y el norte de México, y recibió 3,49 millones de pasajeros en los primeros once meses de 2025.
Agencias AP y AFP

