La Cámara Federal les dijo básicamente:
“Chicos, no molesten, que la investigación sigue igual”.
Luciano Pantano y Ana Conte, orgullosos dueños en los papeles de una quinta digna de novela turca en Pilar, intentaron frenar la causa judicial porque… claro, enero es mes de pileta, no de allanamientos. Pero la Justicia les respondió:
—La feria es para los jueces, no para los sospechosos.
Pantano, monotributista nivel “vendo tortas por Instagram”, y su mamá, jubilada nivel “cuento las monedas para el bondi”, figuran como propietarios de una mansión con helipuerto, haras y una colección de autos que ni en Gran Turismo. La Justicia los miró y dijo:
—Sí… dale… y yo soy Elon Musk.
Para sumar realismo a la serie, apareció un detalle hermoso: Pantano tenía una tarjeta corporativa de la AFA con la que pagaba gastos mensuales de casi 50 millones de pesos. Porque nada dice “economía doméstica” como cargarle al fútbol argentino los peajes de tu Ferrari imaginario.
En el allanamiento, la policía encontró de todo:
- Un bolso deportivo (sospechoso nivel: “ahí guardo los millones”).
- Una placa homenaje a Toviggino (decoración estilo: “si me caigo, me llevo a todos”).
- Kartings de lujo, porque si vas a ser testaferro, que al menos tu hijo corra en primera.
Mientras tanto, los abogados intentaron el combo judicial completo:
“¿Y si frenamos acá? ¿Y si lo pasamos allá? ¿Y si cambiamos de juez como quien cambia de canal?”.
Pero la Justicia respondió con el clásico argentino:
—No, maestro. Seguí participando.
Moraleja:
Podés tener una quinta con helipuerto, autos de lujo y tarjeta VIP de la AFA…
pero si sos monotributista categoría “B” y tu mamá es jubilada,
no te salva ni la feria judicial, ni Papá Noel, ni el VAR. ⚖️😂

