WASHINGTON.- Los estadounidenses Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch y el canadiense Jeremy Hansen son los cuatro astronautas de la misión de la NASA Artemis II que regresaron a la Luna luego de más de cinco décadas.
Este viernes, luego del amerizaje, los tripulantes de la cápsula Orión se convirtieron en las nuevas figuras de la exploración espacial estadounidense.
La tripulación incluyó a la primera mujer, la primera persona negra y el primer no estadounidense en participar en una misión de este tipo, una diferencia considerable con la era Apolo.
A sus 50 años, Reid Wiseman fue el comandante de la misión. Nacido en Baltimore, se unió a la NASA en 2009 tras una larga carrera en la Marina estadounidense.
Para Wiseman, la misión cumplió un sueño que alguna vez consideró imposible.
En 2014 realizó una misión de 165 días en la Estación Espacial Internacional y luego fue jefe de la oficina de astronautas de la NASA.
Tras la muerte de su esposa por cáncer en 2020, crió solo a sus dos hijas, hoy adolescentes, a quienes explicó abiertamente los riesgos inherentes a su profesión y del viaje que está por emprender.
“Les dije ‘Aquí está el testamento, aquí están los documentos. Y si me pasa algo, esto es lo que les va a pasar a ustedes’”, contó. “Es parte de esta vida”.
Victor Glover, de 49 años, fue el piloto de la nave Orion.
Veterano de la Marina y padre de cuatro hijas, fue seleccionado por la NASA en 2013.
Su interés por el espacio comenzó al ver un lanzamiento del transbordador espacial de la NASA por televisión. “Pensé: ‘De verdad quiero conducir uno de esos’”.
En 2020 se convirtió en el primer afroestadounidense en participar en una misión de larga duración en la Estación Espacial Internacional y esta vez fue el primero en viajar a la Luna, un hito que él atribuyó al camino abierto por pioneros como Guion Bluford, el primer negro estadounidense en ir al espacio.
Christina Koch, de 47 años, fue la primera mujer en integrar una misión lunar.
Ingeniera de formación y exploradora experimentada, trabajó en entornos extremos como la Antártida.
Desde niña soñaba con ser astronauta y creció viendo imágenes icónicas del programa Apolo.
Seleccionada también en 2013, ostenta el récord del vuelo espacial más largo cumplido por una mujer, con 328 días, y participó en la primera caminata espacial realizada exclusivamente por mujeres, junto a Jessica Meir.
“Siempre le digo a la gente: haz lo que te dé miedo”, refiere sobre su lema personal. “Y eso significa que tengo que seguir mi propio consejo”.
Con Artemis II sumó otro hito a su trayectoria en la NASA.
El canadiense Jeremy Hansen, de 50 años y padre de tres hijos, completó la tripulación. Fue el primer no estadounidense en orbitar la Luna.
Expiloto de combate de la Real Fuerza Aérea Canadiense, ingresó a la Agencia Espacial Canadiense en 2009.
Trabajó como enlace con la Estación Espacial Internacional y como instructor de nuevas generaciones de astronautas.
Una fotografía de Neil Armstrong en la Luna vista cuando era niño despertó su pasión por la exploración espacial.
Artemis II fue su primer viaje más allá de la órbita terrestre, y su sueño cumplido.
La misión Artemis II superó su etapa más difícil y amerizó con éxito a menos de 100 kilómetros de la costa de California, Estados Unidos. Los cuatro astronautas pasaron el desafío más grande y batieron un récord: se convirtieron en las personas que más rápido viajaron en la historia de la humanidad a casi 40.000 kilómetros por hora.
El amerizaje tuvo varias etapas. Comenzó con el reingreso de la cápsula Orión a la atmósfera terrestre. Fue una de las partes más críticas de todo el viaje porque la velocidad, combinada con el contacto con la atmósfera, genera una fricción extrema que envolverá a la cápsula en una especie de “bola de fuego”.
Una vez iniciado el descenso, no había vuelta atrás: no hay sistemas de escape ni alternativas de contingencia, por lo que la seguridad de la tripulación depende exclusivamente del correcto funcionamiento del escudo térmico.
Además, el ingreso a la atmósfera terrestre se acompañó de un apagón de comunicaciones que duró un aproximado de seis minutos, como previeron desde la NASA, y que dejó en vilo a todos los espectadores de la misión.
Sin embargo, la fase crítica pasó y fue acompañada de grandes festejos y aplausos de parte del equipo en el Centro Espacial Johnson. El sistema de paracaídas se desplegó para desacelerar de los 40.000 kilómetros por hora a apenas 480 km/h.
Minutos después, la cápsula tocó al agua y la emoción se sintió a lo largo de todo el centro de control de la NASA, que se llenó de abrazos, aplausos y celebraciones bajo una misma palabra: ¡Splashdown!, cuya traducción es amerizaje.
Luego de impactar en el océano Pacífico, la cápsula Orion será interceptada por equipos de rescate que trasladarán a la tripulación en helicóptero hacia el buque USS John P. Murtha, donde se iniciará la primera etapa de evaluación médica.
Agencia AFP

