La Policía Civil de San Pablo arrestó este lunes a un comandante de la aerolínea Latam cuando se encontraba en la cabina de un avión listo para partir hacia Río de Janeiro. El operativo en el aeropuerto de Congonhas se dio por la presunta participación del piloto en una estructura delictiva dedicada a la explotación de menores. Efectivos de la Delegación de Represión a la Pedofilia retiraron al hombre de 60 años antes del despegue frente a la mirada de los pasajeros y el resto de la tripulación.
Sérgio Antonio Lopes es un aviador comercial con trayectoria en la empresa Latam que ahora enfrenta cargos por encabezar una organización criminal con casi diez años de actividad. Los investigadores señalaron al piloto de 60 años como el responsable principal de un esquema dedicado al abuso de niños y adolescentes, además de la creación y circulación de material pornográfico.
Su captura ocurrió este lunes en plena pista mientras se preparaba para liderar un trayecto hacia la terminal Santos Dumont. La justicia brasileña lo vinculó con una red que operaba en la clandestinidad y que utilizó su posición profesional para facilitar el movimiento entre distintos puntos del país.
Junto con el piloto, la policía detuvo a una mujer de 55 años que cumplía el rol de captadora de las víctimas. Según el expediente, esta persona entregaba a sus propias nietas de diez, 12 y 14 años a Lopes a cambio de beneficios económicos.
La investigación que inició en octubre de 2025 permitió reconstruir un sistema de roles definidos donde el dinero y otros bienes materiales funcionaban como moneda de cambio para concretar los abusos en moteles. Para ingresar a estos establecimientos con las menores, el sospechoso presentó documentos falsos ante los registros hoteleros.
La organización criminal captó al menos a diez menores de entre 11 y 15 años en el estado de San Pablo. Las autoridades no descartan la existencia de más afectados en otras regiones del territorio brasileño debido a los viajes constantes del acusado. El esquema de explotación sexual infantil combinó los encuentros presenciales con la producción de material audiovisual que luego circulaba por medios digitales.
La investigación policial detectó que Lopes utilizaba el sistema de pagos instantáneos Pix para retribuir el envío de pornografía. El hombre transfirió montos de entre 50 y 100 reales por cada fotografía o video que recibía en su teléfono celular. Los pagos electrónicos representaron solo una parte de la compensación que el piloto otorgaba a las familias de las víctimas a cambio del acceso a las menores.
El acusado también financió el costo de vida de los grupos familiares involucrados en la red. Lopes pagó alquileres de viviendas, compró medicamentos de alto costo y adquirió electrodomésticos, como televisores, para asegurar la continuidad de los abusos. Esta dependencia económica facilitó que los responsables de los niños permitieran los encuentros con el piloto durante casi una década sin denunciar los hechos ante las autoridades.
Este contenido fue producido por un equipo de LA NACION con la asistencia de la IA.

