El Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) no es solo una organización de narcotráfico, sino una poderosa maquinaria criminal que, en menos de una década, logró posicionarse como la más violenta y dominante de México. Tras la muerte de su líder máximo, Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, en un operativo del ejército el último domingo, el mundo pone el foco en la estructura que logró desplazar a históricos como el Cartel de Sinaloa.
El CJNG nació como un brazo armado del Cartel de Sinaloa, bajo el mando de Ignacio “Nacho” Coronel (socio de “El Chapo” Guzmán). Su misión original en 2007 era proteger Jalisco de la incursión de Los Zetas, ganándose el apodo de “Los Matazetas”.
Tras la muerte del coronel en 2010, el grupo rompió con sus antiguos aliados. “El Mencho”, quien había sido policía en Jalisco tras ser deportado de Estados Unidos, aprovechó el vacío de poder para unificar facciones y fundar el CJNG junto a Erik Valencia Salazar.
En apenas cinco años, la organización logró desplazar a carteles históricamente dominantes como Los Caballeros Templarios y Los Zetas, expandiendo su presencia a más de la mitad del territorio mexicano.
Su crecimiento se vio favorecido por la captura de líderes rivales, pero fundamentalmente por una estrategia de violencia extrema y una capacidad de fuego sin precedentes.
Según el International Crisis Group, el poder del cartel no se limita al narcotráfico de heroína, cocaína y metanfetamina hacia Estados Unidos, sino que logró penetrar en la economía legal y extractiva de México, operando mercados de extorsión en regiones dedicadas a la agricultura y la minería.
Esta capacidad operativa se extiende hoy a más de 40 países y cuenta con el apoyo de su rama financiera conocida como “Los Cuinis”, liderada por Abigael Sánchez Valencia, cuñado de Oseguera. Según la DEA, este grupo supervisa una compleja red de lavado de dinero que utiliza desde criptomonedas hasta redes de intercambio chinas para repatriar a México las ganancias ilícitas obtenidas a nivel mundial.
El CJNG se distingue por su gran capacidad de fuego y su estructura cuasi-militar. Estimaciones del gobierno estadounidense sitúan su fuerza entre 15.000 y 20.000 integrantes.
Para garantizar su impunidad, el grupo perfeccionó un sistema de corrupción agresivo. Informes de Reuters señalan que el cartel llegó a tener en nómina a más de la mitad de la policía municipal de Jalisco, ofreciendo salarios que quintuplicaban el sueldo oficial. Esto les permite controlar puntos clave como los puertos de Manzanillo y Lázaro Cárdenas, puertas de entrada para los precursores químicos de las drogas sintéticas.
Debido a ejecuciones públicas, el uso de redes sociales para difundir terror y a los ataques directos contra jueces, políticos y fuerzas de seguridad, el Departamento de Estado de EE.UU. incluyó al CJNG en su lista de organizaciones terroristas extranjeras en 2025.
La muerte de “El Mencho” abre un periodo de incertidumbre. La organización, que se mantenía bajo un liderazgo único y vertical, se enfrenta a una fase de reacomodo interno que, según los expertos, podría desatar una peligrosa ola de violencia en las regiones donde el cartel tiene una presencia dominante.

