MOSCÚ.– El presidente ruso, Vladimir Putin, ofreció abiertamente este lunes su “indefectible apoyo” al nuevo líder supremo iraní, Mojtaba Khamenei, nombrado una semana después de que su padre fuera asesinado al inicio de la ofensiva israeloestadounidense.
“Me gustaría reafirmar nuestro indefectible apoyo a Teherán y nuestra solidaridad con nuestros amigos iraníes”, dijo el mandatario del Kremlin. Putin añadió que “Rusia fue y seguirá siendo un socio fiable” de la República Islámica. “En un momento en que Irán afronta una agresión armada, su desempeño en tan elevada posición requerirá sin duda un gran coraje y dedicación”, afirmó el líder ruso, reafirmando sus diferencias con Estados Unidos.
Según el mensaje publicado en el sitio web del Kremlin, y al que accedió la agencia de noticias rusa Tass, Putin expresó su confianza: “Estoy seguro de que continuará con honor el legado de su padre y unirá al pueblo iraní frente a duras pruebas”.
Días atrás, durante una conversación telefónica con el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, Putin había expresado sus condolencias en relación con el asesinato del líder supremo de la República Islámica, el ayatollah Ali Khamenei, así como por las numerosas víctimas civiles como resultado de la agresión armada israelí–estadounidense contra Irán.
Entonces, el mandatario del Kremlin reafirmó la postura de Rusia sobre la necesidad de un cese inmediato de las hostilidades y el abandono de los métodos de fuerza para resolver los problemas en torno a Irán y en todo Medio Oriente. Pezeshkian expresó su gratitud por la solidaridad de Rusia con el pueblo iraní.
Este domingo, desde Irán informaron que Mojtaba Khamenei, nacido en Mashhad el 8 de septiembre de 1969, sería nombrado nuevo líder supremo de Irán. Mientras su padre gobernaba desde la cúspide de la República Islámica, el hombre de 56 años siempre tuvo bajo perfil público.
Durante años fue considerado el guardián más cercano de su padre. Decidía quién podía hablar con el ayatollah y qué información llegaba a su despacho. Esa posición le permitió acumular un enorme poder informal, ejercido lejos de las cámaras y sin llamar la atención. La verdadera fortaleza de Mojtaba reside en su vínculo con los Pasdaran, la Guardia Revolucionaria de Irán. A diferencia del perfil ideológico de su padre, él consolidó su influencia como aliado de los mandos militares.
El religioso, de barba entrecana y turbante negro de los “seyed” –los descendientes del profeta Mahoma–, es también un veterano de la larga guerra entre Irán e Irak en los años 1980, en la que participó en una unidad de combate de los Guardianes de la Revolución. Por entonces, su padre ejerció como presidente iraní.
Cuando le impuso sanciones en 2019, el Tesoro de Estados Unidos había indicado que Mojtaba Khamenei “representaba al guía supremo oficialmente, aunque nunca fue elegido ni nombrado para un cargo gubernamental, aparte de sus funciones en la oficina de su padre”.
Ali Khamenei “delegó parte de sus responsabilidades de liderazgo a su hijo”, quien trabajó “en estrecha colaboración” con unidades de la Guardia Revolucionaria “para avanzar las ambiciones regionales desestabilizadoras de su padre y sus objetivos represivos internos”, añadía el Tesoro estadounidense.
Opositores lo responsabilizan de desempeñar un papel en la violenta represión tras la reelección del presidente ultraconservador Mahmud Ahmadineyad en 2009, que provocó un amplio movimiento de protesta.
Al mismo tiempo, según una investigación de Bloomberg, Mojtaba Khamenei se enriqueció considerablemente al tejer una extensa red de empresas fachada en el extranjero.
En el ámbito religioso, el nuevo líder supremo estudió teología en la ciudad santa de Qom, al sur de Teherán, donde también impartió clases. Alcanzó el título de hoyatoleslam, otorgado a clérigos de rango intermedio, inferior al de ayatollah que ostentaban su padre y Ruhollah Khomeini. Sin embargo, tras su nombramiento como guía supremo, fue presentado como ayatollah.
Su esposa, Zahra Hadad Adel, hija de un expresidente del Parlamento, también pereció en los ataques del 28 de febrero que provocaron la muerte del guía supremo y de su esposa, según las autoridades iraníes.
El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, advirtió el miércoles que cualquier sucesor de Ali Khamenei se convertiría “en un objetivo”.
Agencias AFP y Reuters

