El cierre de la planta de Fate es atribuida a una combinación de factores internos y externos. Por un lado, desde la empresa señalaron la relación con el sindicato Sutna, marcada por paros, bloqueos y disputas prolongadas. Por otro lado, desde la empresa apuntaron contra el ausentismo -que se había disparado al 15%- y la “baja productividad laboral”, elevaron severamente los costos de producción.
“La actividad de la empresa se encuentra expuesta a factores muy negativos que incrementan severamente el costo de su producción: abusiva sobrecarga impositiva, restricciones cambiarias para el pago de insumos del exterior, deficiente infraestructura, sobrecostos derivados de la legislación del trabajo, baja productividad laboral, ausentismo, elevada conflictividad gremial, sólo por mencionar algunos”, precisaron en 2024 en un comunicado, ante el despido de un centenar de trabajadores.
Y a esto se sumó el cambio en las políticas de comercio exterior, que facilitó el ingreso de neumáticos importados, principalmente de China. Ya a principios de 2024, el Gobierno redujo los aranceles de importación de neumáticos del 35% al 16%. Y ese entonces, desde Fate aludieron a una “sostenida pérdida de competitividad exportadora” debido a la abusiva sobrecarga impositiva, restricciones cambiarias para pagar insumos del exterior y una deficiente infraestructura. Según un informe realizado por la consultora PxQ, las importaciones aumentaron un 34,8% entre 2023 y 2025, mientras que los precios internos cayeron más del 40%.

